Las sesiones del juicio del caso mascarillas han puesto el foco, entre otras cosas, sobre la estructura de poder que permitió el rescate de Air Europa. Según las declaraciones del teniente coronel Balas, responsable de las pesquisas por corrupción que afectan al Partido Socialista, ha señalado que "la trama no se limitaba a un solo ministerio. La capacidad de Víctor de Aldama para acceder a estamentos de muy alto nivel permitía una interacción directa con altos cargos del Ejecutivo", lo que sugiere que las decisiones no se tomaban de forma aislada en el Ministerio de Transportes.
El rescate de la aerolínea, valorado en más de 470 de millones de euros, se gestionó inicialmente a través del Instituto de Crédito Oficial (ICO), dependiente del Ministerio de Asuntos Económicos dirigido entonces por Nadia Calviño. Posteriormente, el proceso pivotó hacia la Sociedad Estatal de Participaciones Industriales (SEPI), bajo el control del Ministerio de Hacienda. Esta coordinación entre distintos departamentos ministeriales es, según los analistas, una prueba inequívoca de que existía una instancia superior que supervisaba las operaciones, apuntando directamente a la figura del presidente del Gobierno, Pedro Sánchez.
Los colaboradores del Programa de Cuesta han subrayado que el papel de José Luis Ábalos era fundamental como facilitador. Ábalos, entonces número dos del Partido Socialista y ministro de Transportes, era quien abría las puertas a Aldama y sus socios en lugares donde, por sí mismos, no habrían podido entrar. El teniente coronel Balas describe a Ábalos como un miembro cualificado de la organización con la capacidad de influir en decisiones de calado económico que excedían sus competencias habituales, cobrando comisiones por estos servicios de intermediación y gestión ante otros ministerios.
La sombra de la corrupción también se extiende a la propia sede del Partido Socialista en la calle Ferraz. Testimonios como el de Carmen Pano confirman el transporte de bolsas cargadas con dinero en metálico destinadas a la organización. Pano relató cómo entregó 45.000 euros en dos ocasiones a un individuo que la esperaba en la segunda planta de la sede. Estas mordidas, presuntamente orquestadas por Víctor de Aldama, habrían servido para engrasar la maquinaria del partido y asegurar el éxito de las operaciones de la trama en sectores estratégicos.


