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Atacada de los nervios

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Amiga, acabo de dejarte en casa a punto de salir a tu cita semanal en esRadio. Andabas un poco apurada ya que no te daba tiempo a maquillarte del todo, algo que querías hacer para así no tener que volver a retomarlo a partir de las 11:20 horas, momento en el que empezarás una jornada maratoniana haciendo promoción de tu participación en la campaña "Cañín" de Mahou Sin. Ya sabes que al final todo sale, así que no te agobies porque además el día va a continuar con nuestro concurso radiofónico en "You no te pierdas", después una reunión de trabajo para culminar, a las 19:00 horas, en un estudio de Antón Martín donde te harás una foto junto al grupo Trajano al que vas a entrevistar para una revista indie.

Aunque te diré que según estoy escribiendo esto estoy pensando que puede ser que para nada estés agobiada, ni nerviosa y que quizá, y esto es lo más cierto, es que la que está atacada de los nervios soy yo. Es verdad, hoy el problema lo tengo yo, y como siempre hago tiendo a proyectar en los demás mi estado anímico que, a estas horas del día, podría resumirse en que "voy como las locas desquiciadas".

¿El motivo?: las obras y los imprevistos domésticos-caseros. Mira que tendría que estar acostumbrado a todo ello después de más de tres grandes obras a mis espaladas, pero, hija mía, es que no puedo. Me desestabilizan un montón, me vuelven irascible convirtiéndome en una agobiada de la vida. Todo empezó hace un par de semanas con una gotera en el despacho; después de localizar el problema a base de romper techos y quitar muebles la avería está medio arreglada pero aún queda por cerrar un hueco horrible por donde entra un frío que para qué contarte. Por si fuera poco el sofá que preside nuestra nueva casa se volvió a desencajar después de colgar el impresionante mural regalo y obra de Juan Gatti y hasta hoy no se ponían a solucionar el entuerto; eso por no hablar de la caldera y el dichoso termostato que porque a él le da la gana se niega a someterse al programa manual y se auto programa el solito con unos grados de temperatura que no son de nuestro agrado. Ya he avisado para que el jueves venga el fontanero a volver a programarlo. Y es que tengo ganas de finiquitar todos estos flecos para poder disfrutar al cien por cien de la nueva casa.

Según te estoy diciendo esto me auto reafirmo como un loco pirulero; porque esto es lo normal, esto es el día a día y ante estas "condiciones adversas" no debería dejarme llevar y adentrarme en el mundo del paroxismo. Pero soy así, no lo puedo evitar y ya con cuarenta años me temo que va a seguir así. Desde aquí te pido perdón y agradezco tu paciencia. Porque ¿para qué te voy a contar la última?: ¡¡No me funciona bien la conexión a internet del nuevo teléfono!!

Mira, soy un pesado y en este mismo instante acabo de tomar una decisión: Voy a operarme de los nervios. Será rápido y seguro. Una vez pasado el postoperatorio estaré curado y me haré inmune a estas cuestiones y solo así me centraré y pondré todas mis energías positivas en los próximos acontecimientos que me hacen muy feliz. Como por ejemplo, la celebración este próximo fin de semana de nuestro quince aniversario de bodas. El destino ya lo sabes. Y los dos sabemos que lo vamos a pasar en grande. Cuando regresemos todo estará listo y solucionado para poder inaugurar nuestro nuevo nido de amor.

Y para terminar te pido una cosa: Si sale una gotera, si se estropea la calefacción o sufrimos una revolución de electrodomésticos quiero que me recuerdes este texto que acabo de escribir. Y así me quede tranquila y relajada. Para mi bien, el tuyo y todos los que me sufrís en el día a día.

Besos bombón.

Vamos a usar este espacio para comunicarnos, dejarnos recados, enseñarnos las fotos y noticias que descubrimos... para contarnos todas esas cosas que no nos da tiempo a comentar en el día a día. Esto es, en definitiva, un blog cerrado al que sólo tenemos acceso nosotros dos, una extensión de nuestra vida

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