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Desvelada y con indigestión

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Me he despertado antes de las tres de la mañana y ya no me he podido dormir. Menos mal que la noche anterior descansé bien, nueve horas de sueño reparador. Hay dos razones para mi desvelo. Una, la cantidad de cosas que ocupan mis pensamientos. Dos, una indigestión de campeonato, mea culpa, por cerda.

Como es costumbre de la casa, cada domingo vemos el capítulo de Aída mientras devoramos delicias del Burguer King y MacDonalds. Pero anoche no tenía que haber caído en la tentación. La verdad es que todavía no había hecho la digestión de la paella que comimos en casa de tus padres, esa paella que le sale a tu padre como a nadie.

Y claro, también había croquetas, esas croquetas que tu madre debería comercializar. Por no hablar de los pimientos rellenos, los huevos con mayonesa y el lomo. ¡Ah! Y las galletas Príncipe que me merendé. Y el caso es que ya andaba un poco saturada del día anterior, donde entre la comida del viaje en AVE regresando de Barcelona y las chucherías que encontré por casa no hice otra cosa que guarrear. En fin, me he tomado una sal de frutas Picot de esa que me traigo de México porque me gusta más que la española. A ver si se me pasa.

Y claro, levantada desde esa hora, no he hecho más que dar vueltas a todos los asuntos que se me acumulan en la cabeza. Con Fangoria tengo que terminar las programaciones de la gira de este año, queremos estar listos para primavera. Es una pena no haberlo podido hacer antes, así hubiéramos estrenado el nuevo show en el Brandery de Barcelona. O incluso en el concierto que tendremos en Getafe la semana que viene. Ahí sí que esperamos que sea la última vez que ponemos sobre el escenario Operación Vodevil. Los conciertos de este año se llamarán Noche de Variedades y haremos una transformación de la escenografía, cambiando telón y escalera, y por supuesto el repertorio, el vestuario y las coreografías. Todo eso también lo tengo pendiente. El otro día nos visitaste en el estudio de grabación de Spam para escuchar un poco lo que estábamos preparando. Eso me recuerda que fue un día un tanto accidentado, el coche que te tenía que devolver a Madrid se estropeó y yo me tragué la puerta de cristal del estudio con tal embestida que reboté y caí al suelo de culo. Menos mal que tenía conmigo los medicamentos homeopáticos con los que estaba tratando mi afonía y entre ellos estaba el árnica compositum, por lo que no he tenido ni un triste moratón (aunque te tengo que decir que la nariz aún me duele).

Otro de los asuntos que me ocupa es la grabación del reality, que aunque no se trata más que de seguirnos en nuestra vida diaria, requiere una cierta planificación con el equipo. Y ando como loca con los detalles de nuestro futuro viaje de la muy merecida y nunca realizada luna de miel.

Por otro lado, espero ansiosa las pruebas de tu libro para poder leerlo con visión de conjunto. Y yo tengo un par de artículos pendientes que no me dejarán descasar hasta que los entregue. Menos mal que los fines de semana me cunde mucho el tiempo al estar sola mientras tú viajas con las Nancys de un concierto a otro. ¡Pero si ya estamos en la semana del concierto de Madrid en la Joy!

Algo de vida social sí que hemos hecho. Yo por mi parte aproveché mi viaje a Barcelona con Fangoria para visitar la pequeña exposición-homenaje a Pierrot con proyección de alguno de sus cortos, como Miss Drácula contra el Imperio de la Leche. Pierrot fue un visionario, mezclando terror y travestismo nada más iniciarse la década de los setenta. Eduardo Gion, el encargado de seguir divulgando la obra de Pierrot, estuvo encantador y me mostró los carteles que el artista hizo para el festival de Sitges.

Tú te fuiste a una fiesta de YoDona mientras yo me quedaba muda en casa e hiciste el photocall con Elena, a la que te comías a besos (el pie de foto dixit).

Juntos acudimos a la Embajada de Francia al desfile de Alvarno. Y juntos también, pero esta vez con Bimba a nuestro lado, cerramos el desfile de David Delfín en Cibeles (bueno, la Mercedes Fashion Week, que se llama así ahora) cantando Absolutamente. Aunque claro, esto no lo puedo considerar un acto de vida social, ni un trabajo. Esto es estar con la familia. Luego nos marchamos juntitos a Barcelona, las Nancys a tocar y yo a pinchar en la Razzmatazz, y ahí es cuando empecé a comer sin parar. Te dejo. Voy por otra sal de frutas.

Vamos a usar este espacio para comunicarnos, dejarnos recados, enseñarnos las fotos y noticias que descubrimos... para contarnos todas esas cosas que no nos da tiempo a comentar en el día a día. Esto es, en definitiva, un blog cerrado al que sólo tenemos acceso nosotros dos, una extensión de nuestra vida

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