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Algunas cosas que debe saber si viaja a Egipto

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Para muchos viajeros Egipto supondrá una experiencia totalmente diferente a sus anteriores o posteriores viajes. Al fin y al cabo y aunque pueda sonar a tópico, se trata de África y de territorio musulmán. Esto debería suponer un cambio lo suficientemente radical, pero además es un país cuyo nivel de vida está muy por debajo del que tenemos en España e incluso del que teníamos hace treinta años.

Así pues, aunque lo más importante es que se trata de un lugar increíblemente bello y que su viaje será algo que recordará durante toda su vida, hay una serie de cosas que no estará de más que tenga en cuenta y para las que será bueno que se vaya preparando.

Viajar a Egipto supone, casi seguro, someterse a las ventajas y desventajas de los viajes organizados y en grupo. Las primeras se resumen, principalmente, en ahorros: de tiempo, de dinero, de preocupaciones... además hay gente, no es mi caso, que prefiere el viaje en grupo que le permite tener relación con gentes de su mismo país que conoce su idioma y mantenerse en un entorno social reconocible y cercano.

Si usted decide viajar a Egipto prescindiendo de lo que yo llamo “la tiranía del grupo” disfrutará más de muchos aspectos de su viaje: podrá ver los monumentos a su aire, evitar las “visitas culturales” que en realidad son tiendas en las que su guía recibe comisiones, organizar su tiempo, conocer más a la gente de allí que a la de aquí ya la conocemos demasiado... en Egipto es posible viajar más o menos en solitario (no hay prácticamente delincuencia) pero, téngalo claro, eso le supondrá necesitar más tiempo y probablemente más dinero, aunque le dará un conocimiento del país incomparablemente más rico. Por otra parte, ni se le ocurra “buscarse la vida” si es la primera ocasión en la que visita un país de este tipo.

Como hoy por hoy es difícil disponer del tiempo necesario para preparar y realizar un viaje en solitario (y como además no somos Lawrence de Arabia, aunque nos quede bien la chilaba) lo más probable es que recurramos al viaje organizado típico que nos ofrecen todos los operadores. Les recomiendo en este caso que, por un poco más de dinero, seleccionen un nivel alto de calidad en los hoteles y, sobre todo, en los barcos del crucero por el Nilo (mínimo categoría 5*). Tenga en cuenta que las infraestructuras hoteleras de España tienen una calidad excepcional y que Egipto, a pesar de su larga tradición como destino turístico, no deja de ser un país casi del tercer mundo.

Otra cosa a tener en cuenta en estos viajes organizados es que pueden resultar agotadores. Imaginen un día en el que se levanten a las 3 de la madrugada, recorran casi 300 kilómetros por carretera, visiten un monumento (maravilloso, eso sí) bajo un sol que empieza a ser abrasador, vuelvan a recorrer los 300 Km., visiten otro lugar siendo el sol ahora completamente abrasador, un tercer lugar, paseo en barca, vuelta al barco, navegación, nueva visita a un estupendo templo y, por fin, llegada al barco a eso de las 8 y media de la tarde. ¿Suena demoledor? Lo es, y así será el día en el que visiten Abu Simbel ¡y no deben dejar de visitarlo! Así que vaya a Egipto “con las pilas cargadas” y deje a su vuelta un par de días para descansar.

Capítulo aparte merece el guía. Será su conexión con el mundo real en esos días y, por suerte o por desgracia, dueño y señor de la mayor parte de su tiempo durante el viaje. Seamos justos, un guía es de gran utilidad en un país como Egipto y evita un montón de molestias: regateos por los precios, parte del coñazo de las propinas, vendedores más inoportunos de lo necesario (aunque en este sentido no es que se esfuerce demasiado), conoce restaurantes adecuados, gestiona los pagos del grupo, cambia moneda... Pero también le obliga a visitar las pirámides en poco más de una hora, decide que no se puede entrar a la Gran Pirámide o a la tumba de Tutankhamón (y saltarse sus instrucciones es complicado porque siempre irá fatal de tiempo), le lleva a tiendas horribles... Lo mejor sería intentar crear un grupo reducido en el que las decisiones puedan ser algo más “democráticas” y tener así lo mejor de ambos métodos, consúltelo en su agencia de viajes y estúdielo muy seriamente aunque le suponga un sobrecoste.

Algo más a tener en cuenta: lleve siempre bastante moneda local en billetes pequeños (de una y cinco libras, cada seis libras son iguales a un Euro). Las va a necesitar para las propinas. La propina es una costumbre absolutamente insalvable en Egipto, todo servicio, ayuda o simple favor llevará aparejada una contraprestación económica en forma de propina, y no se sorprenda por el descaro con el que es pedida, casi más bien podríamos decir que exigida. Si le sirve de consuelo tenga en cuenta que tan poco fiable método supone un alto porcentaje de los ingresos de casi todos los egipcios, así que acostúmbrese a callar y pagar en la mayoría de las situaciones.

En el plano médico Egipto no es un país excesivamente preocupante, normalmente no necesitará una vacunación especial aunque tampoco es mala idea que repase las instrucciones del Ministerio de Asuntos Exteriores al respecto (www.mae.es). Eso sí, prepare antes de salir de España un pequeño botiquín con algunas de las medicinas que pueda usar para sus problemas habituales y añada buenas dosis de pastillas contra la diarrea y de suero fisiológico. Lo primero porque a pesar de que la red de farmacias del país es bastante buena y extensa explicar lo que le pasa a uno en inglés puede ser más difícil de lo que creemos, y lo segundo porque le será muy difícil escapar a “la venganza del faraón” como yo lo he llamado, y es que un porcentaje muy alto de los visitantes españoles a Egipto acaba con pequeños pero molestos problemas de estómago.

En ese sentido, para que la cosa no sea demasiado terrible hay que tomar una serie de precauciones: debe usted evitar beber agua del grifo, tratada pero no al mismo nivel que la española, e incluso lávese los dientes con agua mineral; no coma frutas o verduras crudas sin pelar; desconfíe de las bebidas con hielo; y, por supuesto, haga sus comidas en restaurantes de plena confianza.

Lo más importante es que, pese a todos los inconvenientes o precauciones que hemos comentado, tenga claro que su viaje valdrá la pena. Se encontrará con un país fascinante con unos monumentos increíbles y una gente muy amable.

No se eche atrás, simplemente prepárese de forma adecuada y disfrute a tope.


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