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Los mejores trucos para viajar barato

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Puede que les parezca que aún queda mucho para las vacaciones, pero es el momento de planificarlas si quieren no tener problemas para elegir destino y, sobre todo, encontrar los mejores precios para billetes y en no pocas ocasiones, alojamientos u otros tipos de gastos.

No se lo digo por decir: yo estoy planificando las mías y, casualmente, esta misma semana he tenido un compromiso laboral que puede resultarme de gran ayuda por varias razones, ya sea para estas, ya para algún viaje del futuro.

Fue gracias a la invitación de Liligo.es, una web que sirve para comparar precios de billetes, alquileres y hoteles y que convocó a un pequeño grupo de periodistas para presentar una nueva herramienta para el viajero de la que les hablaré ahora. Pero además, nos ofrecieron una serie de consejos de expertos para conseguir billetes y viajes más baratos, algunos que ya hemos oído todos alguna ocasión y otros que no dejan de ser cosa de sentido común, pero también muchas ideas que me sorprendieron y, sobre todo, una recopilación que creo que es muy interesante resumirles por aquí.

Ventajas de unas u otras formas de viajar

Aunque era obvio que desde Liligo esto era algo que nos tenían que decir, lo cierto es que esa nueva herramienta de la que les hablaba puede ser uno de estos trucos para ajustar presupuestos: se trata de un buscador "multimodal", es decir, que permite comparar billetes entre dos ciudades en diferentes métodos de transporte.

Avión, tren, bus o incluso aplicaciones para compartir vehículo particular como Blablacar: todo nos queda a un único clic con información completa sobre los aspectos fundamentales que no son sólo precio –que lo es obviamente- sino también la duración estimada, el tipo de billete…

Y es que puede parecer que no, pero se trata de métodos de transporte que entran en competencia en más ocasiones de las que creemos: por ejemplo todos los estudios destacan que el tren es el método de transporte más rápido en distancias inferiores a 700 kilómetros.

El tren y los coches compartidos también pueden ser ventajosos para aquellos que necesiten una tarifa más elástica: habitualmente los billetes pueden modificarse o anularse con muchos menos problemas que las tarifas económicas de los aviones. Además, en tren hay descuentos para usuarios especiales: jóvenes, mayores, familias numerosas…

Los trenes también suelen tener precios más competitivos en los servicios premium: las primeras clases o las comidas gratis son entren mucho más razonables que en avión. El servicio Premium que hoy en día ofrecen los autobuses es la conexión wi-fi, algo importante para muchos viajeros.

Otra cosa a tener en cuenta es el equipaje: si nuestras necesidades al respecto son importantes quizá tengamos que descartar el avión y centrarnos en el tren y, sobre todo, el autobús.

Siempre que sean ustedes capaces de dormir en cualquier sitio –yo, por ejemplo, no tengo esa suerte- un truco para reducir la factura final del viaje puede ser utilizar trenes o autobuses nocturnos: con ellos ahorramos una o dos noches de alojamiento en el destino.

El tiempo que nos quede hasta el viaje puede ser también un factor determinante: si somos capaces de reservar muy pronto las mejores ofertas siempre estarán en los aviones: sus tarifas suben mucho más según se acerca la fecha del vuelo, mientras que en trenes y autobuses el cambio es considerablemente menor. Sí, por el contrario, decidimos nuestro viaje a última hora probablemente la mejor opción es compartir coche, aunque –como el propio autobús- puede ser peligrosa en medio de operaciones salida o retorno vacacionales.

¿Billetes de avión más baratos?

Si nos centramos en los billetes de avión, hay varias estrategias que pueden ser útiles: por supuesto, nuestro mayor aliado será la flexibilidad de fechas y horarios, y más si sabemos aprovecharla utilizando los servicios de alertas de tarifa que nos ofrecen algunos buscadores y páginas web.

Otra idea interesante puede ser, para el caso de los vuelos más largos, buscar no sólo desde nuestra ciudad, sino también desde otros aeropuertos mayores o con más tráfico a la región que nos interese. En este sentido, en los vuelos más cortos -dentro de Europa- el truco puede ser el contrario: buscar ese segundo aeropuerto algo más alejado o con menos tráfico pero al que quizá se pueda llegar por menos dinero.

Aprovechar la apertura de nuevas rutas puede ser también una opción ganadora: en los primeros meses en los que una aerolínea cubre un trayecto suele tener tasas de ocupación más baja y, por tanto, es más fácil encontrar tarifas muy competitivas.

Los viajeros muy habituales también suelen utilizar las redes sociales para encontrar esos chollos de los que presumen ante sus amigos: seguir a empresas como aerolíneas o agencias de viajes en Twitter o Facebook –y sobre todo hacerlo de una forma lo más sistemática posible- nos permitirá antes o después encontrarnos con esos chollos.

Por último, aquellos con capacidad de improvisación también pueden hacer una apuesta arriesgada: las ofertas de última hora que, siempre en temporada baja, en ocasiones lanzan la aerolíneas. Por supuesto, arriesgar mucho puede significar que nos quedemos en tierra y, desde luego, no elegiremos el destino deseado, pero ya sabemos que no se puede tener todo en este mundo, ¿no?

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