
Marc Márquez: retirarse o desafiar los límites

La última caída de Marc Márquez en el warm up del GP de Indonesia nos puso a todos los pelos de punta, una volada de varios metros, golpe en la cabeza y la moto muy cerca del piloto. Pilotos, equipo técnico, la prensa contuvo el aliento durante los segundos que duró el restregón y todo el tiempo en que Márquez, aunque de pie, caminaba aturdido por la grava.
Lo cierto es que Mandalika ha dejado un saldo demasiado negativo para Márquez y Honda, cuatro caídas y de nuevo la aparición de la diplopía que podría costarle la temporada al ilerdense y quien sabe si también su carrera deportiva. Entiendo la ambición del ocho veces campeón del Mundo, sobre todo después de todo el tiempo perdido por culpa de las lesiones, pero es el pez que se muerde la cola.
La primera vez que tuve la oportunidad de entrevistar a Márquez fue en el circuito de Jerez de la Frontera en los entrenamientos del IRTA el año que subió a la categoría reina. Su mirada reflejaba la ambición de un genio de las motos, pero uno también puede morir de éxito. La forma de pelear, de conducir de Marc Márquez, al límite, son al mismo tiempo su mejor baza y su mayor enemigo. Gracias a su fuerza, a su forma de domar la moto, de buscar huecos imposibles y salvar lo insalvable ha conseguido batir récord de precocidad, incluso cambiar el estilo de una generación entera de pilotos.
Hay muchos que agradecen a Marc, que pese a todo no se conforme y siga buscando, como es el caso de este año, los límites de la moto para poder volver a ganar, a ser competitivo. ¿Pero, a qué precio? Este fin de semana Márquez se ha caído cuatro veces, más que ningún otro piloto de su categoría, con el hándicap de varias lesiones que están tiernas y que le persiguen como una sombra.
No es muy normal que sabiendo el carácter de sus lesiones y sobre todo la diplopía que puede aparecer con cualquier caída, vaya tan al límite en el segundo gran premio de la temporada, lo que denota mucha ansiedad y poco temple en su conducción. Es cierto que la elección de neumáticos por parte de Michelín dio muchos problemas, pero no es menos cierto que los compuestos eran los mismos para todos.
Aunque esta vez la lesión parece más leve y Márquez podrá incorporarse posiblemente en pocas semanas a la competición, el acumulado de caídas y lesiones nos abre más que nunca la posibilidad de que el piloto diga basta y decida que su forma de conducción, a la que muchas veces ya ha dicho no va a renunciar, le lleve a la dura decisión de retirarse a tiempo antes que lamentar una desgracia.
Y ojo, porque la sombra de una posible desgracia en pista, le sobrevuela cada día con más fuerza. Yo no le pido a Márquez que cambie, pero sí que temple porque le quiero seguir viendo en pista, pero a veces menos en más.
Márquez necesita confianza en que su cuerpo va a responder a un contratiempo, a una caída, necesita tener confianza en su conducción y este es un proceso que quizás sea más largo de lo esperado. Esta jugando con una de las máquinas más rápidas del planeta a pecho descubierto y con las heridas abiertas.
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