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Un título, un récord y una guerra

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La mañana, o mejor dicho la madrugada amanecía con ruido de tambores. El australiano Jack Miller no estaba dispuesto a ceder el título sin más a alguno de los dos Álex y decidió usar toda la artillería. Pero las armas que usó el futuro piloto de MotoGP estuvieron al límite de lo que se califica deportivo y en lugar de entonar el mea culpa dijo que él lo único que había hecho era usar el modo de pilotaje de los hermano Márquez.

Eso dice poco a su favor, porque alguien que pretende dar el salto de la categoría más pequeña a la categoría reina debería tener más recursos que el intento de copia de un pilotaje que está lejos del acoso y el derribo. Buscar el hueco y meterse en lugares imposibles se llama habilidad. Meterse sin más para obligar al otro a cambiar su trayectoria es de todo menos una maniobra hábil. La victoria de Efrén Vázquez, la segunda posición de Miller y la quinta posición de Álex Márquiez les obliga a los pilotos de Moto3 a jugarse el título en Valencia dentro de dos semanas. Allí al hermano pequeño de Marc Márquez le vale con sacarle diez puntos a Miller para llevarse el título. Será difícil mantener los nervios a raya pero seguro que el aliento de la afición será un aliciente para el leridano.

Más tranquilo viajará hasta el circuito de Ricardo Tormo el ya campeón del Mundo de Moto2, Tito Rabat. Tito es uno de esos pilotos de siempre, humilde, trabajador y con un gran corazón. Amigo de los Márquez, de hecho entrenan juntos, perdió a su madre hace dos años, y ese desgarro le hizo crecer dentro y fuera de la pista. Hace dos años nadie hubiera dicho que se convertiría en Campeón del Mundo de Moto2, sucediendo a Pol Espargaró y al propio Marc Márquez. La victoria, el título de Rabat son de esos títulos en lo que uno se emociona, porque detrás de ellos hay más que motos. Enhorabuena Tito.

Uno de los primeros en ir a felicitarle, en emocionarse sabiendo lo que se esconde detrás de la consecución de un título fue precisamente Marc Márquez. Abrazar a un amigo convertido como él en campeón con el que coincidió en los circuitos desde niños, desde muy niños debe ser como un sueño pero cumplido. El mismo sueño, uno más, que ha vivido Márquez en Sepang y que estará marcado para siempre en su palmarés, es decir, haber igualado a todo un mito de este deporte Mick Doohan.

Doce victorias en una sola temporada, diez de ellas consecutivas y con la posibilidad de cerrar el Mundial de la misma manera que la comenzó, ganando. Poco más se puede pedir a un chaval que pese a ser el futuro ya se ha convertido en el presente de este deporte relegando a pilotos campeones del mundo como el gran Valentino Rossi, que no pudo en Sepang con el ritmo de Márquez o como Lorenzo que pese a presentar batalla no pudo concluir con la misma brillantez que al inicio de la carrera. Bravo por nuestros pilotos y a por el triplete de de títulos. Valencia espera la fiesta de la motos.

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