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De la imputación de Zapatero... ¿a la de Pedro Sánchez?

Sandra León repasa los vínculos de Zapatero y Sánchez.

La actualidad política española se ha visto sacudida por un hecho histórico sin precedentes: la imputación de José Luis Rodríguez Zapatero por presuntos delitos de extrema gravedad, tales como integración en organización criminal, tráfico de influencias y falsedad documental. Este hito judicial, dictado por el juez Calama, sitúa al expresidente socialista en el centro de una investigación de corrupción que, lejos de ser un caso aislado, amenaza con arrastrar al actual jefe del Ejecutivo, Pedro Sánchez, y a todo su gabinete.

La tesis principal del análisis apunta directamente a que el siguiente en caer en esta trama delictiva debería ser Pedro Sánchez. La razón es de una lógica aplastante: Zapatero carecía de competencias gubernamentales directas para autorizar el polémico rescate a Plus Ultra, valorado en 53 millones de euros. Quien verdaderamente poseía el poder de aprobar esta inyección de dinero público a la aerolínea vinculada al régimen chavista era el Consejo de Ministros presidido por Sánchez. Por ello, la organización Iustitia Europa ya ha interpuesto una querella contra todo el gabinete ministerial, estrechando el cerco sobre el actual Gobierno.

El demoledor auto del juez Calama destaca por una solidez jurídica que ha desarmado incluso a los socios de investidura del sanchismo. Aliados habituales como el portavoz de ERC, Gabriel Rufián, pasaron en pocas horas de denunciar un supuesto caso de lawfare político a admitir, tras leer el documento, que el escrito judicial está impecablemente redactado. La contundencia de las conversaciones intervenidas por los investigadores policiales no deja lugar a dudas sobre la existencia de una red de comisiones que operaba con total impunidad.

Entre los indicios más flagrantes revelados por la investigación se encuentran mensajes explícitos sobre el cobro de mordidas a través de una compleja estructura mercantil diseñada específicamente para el desvío de fondos. Ante la gravedad de las revelaciones, el líder de la oposición, Alberto Núñez Feijóo, denunció en el Congreso que el propio funcionamiento del Consejo de Ministros fue indispensable para consumar el presunto delito, acusando al Ejecutivo de saquear los recursos públicos bajo el lema implícito de favorecer la corrupción institucional.

Asimismo, la trama de Zapatero confluye directamente con la investigación secreta de la Audiencia Nacional sobre la presunta financiación ilegal del PSOE. Personajes clave como Víctor de Aldama y la vicepresidenta venezolana, Delcy Rodríguez —quien se refería afectuosamente a Zapatero como su príncipe—, aparecen conectados mediante el flujo de valiosos cupones de petróleo venezolano y oro. Los vínculos entre el entorno de Zapatero, sus testaferros y la cúpula socialista evidencian que el entramado de corrupción institucionalizado traspasó las fronteras nacionales para beneficiar al partido.

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