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Es la hora de la libertad

La cercanía de las próximas Elecciones Generales ha obrado el milagro. Políticos de uno y otro signo, desesperados por enarbolar un discurso moderno y atractivo, se han puesto de acuerdo a la hora de señalar que los emprendedores serán el eje de la recuperación económica en el país. Este cambio de actitud es especialmente cínico si tenemos en cuenta que pocos países maltratan a los emprendedores como hace España. Puede que no sepamos qué sucederá después del 20 de noviembre, pero podemos afirmar sin miedo a equivocarnos que, hoy en día, hacer negocios en nuestro país es un auténtico suplicio.

El castigo comienza antes incluso de que una empresa haya nacido. Abrir una firma en España cuesta tres veces más que en el resto de la OCDE y, además, requiere el doble de trámites burocráticos. El tiempo medio para inscribir una sociedad en España también es vergonzoso: hablamos de 47 días, frente a los 14 que promedian las economías más desarrolladas del mundo.

Si este suplicio burocrático ya es alarmante, algo similar podemos decir de la monumental deuda del Estado con el sector privado, que ya supera los 45,000 millones de euros. Ante este panorama, no es de extrañar que la Federación Nacional de Trabajadores Autónomos declare que “las administraciones son el principal foco de destrucción de empleo”.

La cosa no acaba aquí. La fiscalidad española sigue castigando a las empresas de manera pronunciada: según datos de Eurostat, la carga máxima que soportan las compañías españolas es del 30%, es decir, un 7% más que la media europea.

Numerosos índices confirman la grave situación del sector privado en España descrita en los párrafos anterior. En su último estudio internacional, el Instituto Fraser ha situado a España a la altura de Kazajstán cuando se trata de darle facilidades a los empresarios. Tampoco nos va mucho mejor en las clasificaciones del Foro Económico Mundial, el Wall Street Journalel Banco Mundial

El estrangulamiento al empresario contrasta, eso sí, con la continua expansión del Estado en la vida económica del país. Aquí van algunos datos que así lo demuestran:

  • 1. El tamaño del Estado en la economía española no ha parado de crecer. Desde 2004, el gasto público ha pasado del 38% al 46% del PIB, por lo que hemos alcanzado el nivel de intervencionismo estatal más alto en casi tres lustros. Esto explica la crítica situación del endeudamiento público, que ha alcanzado límites dramáticos en esta legislatura.
  • 2. La voracidad recaudadora del Estado no parece tener límites. ¿Algunos ejemplos? Las sucesivas subidas de impuestos aprobadas por el gobierno central o el espectacular estallido fiscal vivido a nivel regional (solamente en 2011, las CCAA han aprobado la creación de más de 50 nuevos impuestos).
  • 3. Desde marzo de 2008, el gobierno central ha aprobado más de treinta “planes de estímulo”. Solamente en el “Plan E” se perdieron 50,000 millones de euros. Por supuesto, los manguerazos de dinero público han tenido consecuencias dramáticas: el crédito a las empresas y las familias se ha reducido, el ajuste económico se ha retrasado y el endeudamiento público se ha disparado.
  • 4. En la última década, la administración paralela no ha parado de crecer. Desde 2002, el número de entes públicos ha subido de 1,636 a casi 4,000. Según los datos del Banco de España, estas entidades deben más de 52,000 millones de euros.
  • 5. La política de recursos humanos y duplicidades de las administraciones es también alarmante. Un estudio de la Fundación Progreso y Democracia ha subrayado que las Comunidades Autónomas podrían ahorrar 26,000 millones de euros al año aplicando un mínimo de sentido común a sus políticas de personal y gasto corriente.
  • 6. El empleo público tampoco ha parado de crecer en España. Un estudio de ESADE ha demostrado que, en la última década, la plantilla de empleados públicos creció un 25% frente al aumento del 11% vivido en el sector privado. Igualmente, Alberto Recarte ha demostrado que, desde el comienzo de la crisis económica, el sector público aumentó la contratación en un 8%, frente a la reducción del 14% vivida en el sector privado.

Este contraste entre el castigo a los empresarios y los excesos del sector público debería hacernos reflexionar sobre el rol que tiene el Estado en nuestras vidas. Al fin y al cabo, si tenemos en cuenta que cada español trabaja casi 150 días al año para poder pagar sus impuestos, es normal que estemos preocupados.

España necesita abrir su economía y centrarse en dos grandes tareas pendientes: por un lado, el adelgazamiento, la simplificación y la reestructuración del sector público; por otro lado, la desregulación, la liberalización y la dinamización del sector privado.

Los emprendedores deben ser los protagonistas de este cambio: ellos tienen la llave para la creación de empleo y riqueza en nuestro país. Se ha agotado el tiempo para los experimentos intervencionistas: es la hora del realismo y la libertad.

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comentarios
1 Es la hora de la libertad | Diego Sánchez de la Cruz, día

“Es la hora de la libertad” y publicado por Libre Mercado. Consulten el texto íntegro haciendo click aquí. GA_googleAddAttr("AdOpt", "1"); GA_googleAddAttr("Origin", "other");

2 made in spain, día

Exactamente, estoy de acuerdo con lo que expones y es más, son las PYMES las que crean trabajo, mucho más que las grandes empresas porque aunque sea de uno en uno, van dando trabajo y creando riqueza. Es imprescindible apoyar a las pequeñas y medianas empresas con menos carga fiscal, con unos contratos de trabajo que sean una ayuda y agilicen el mercado y no un lastre. Que no sea tan difícil contratar a alguien pensando que como no le puedas mantener porque no de beneficios la empresa o el trabajador no rinda, te cueste carísimo con lo cual prefieras seguir sin un trabajador aunque eso ralentice el crecimiento de tu empresa.... o incluso prefieras cerrar para no seguir peleando contra corriente.... Esperemos que el panorama cambie. La esperanza es lo último que se pierde. Buen análisis

3 Josefina de Cajiao, día

Excelente artículo

4 chove de carallo, día

Los políticos saben que es imposible la creación de empleo si no es con el surgimiento de nuevas empresas . Para fomentar el espíritu y la actividad emprendedora se necesita, fomentar la inversión, formación y "retención del talento", (me pregunto si un caso como el de steve jobs seria posible no ya en España sino en Europa) y por ultimo la dinamización del mercado, que incluya una mejora de la legislación fiscal sobre el adelanto de impuestos de facturas no cobradas, la necesidad de que se cumplan los plazos legales de pago de facturas. Proponer la eliminación de la tributación por los beneficios empresariales y que estos se reinviertan.

5 Primum vivere, deinde philosophare, día

Libertad y liberalismo son muy cercanos conceptual y etimológicamente, pero hay que vigilar muy estréchamente a los falsos liberales, por ej. los empresarios que siempre se mueven en los aledaños del poder ( ¿recuerdan al anterior presidente de la patronal pidiendo un paréntesis al mercado y lo que dejó al descubierto la caída de su imperio respecto al apoyo público que había recibido? Otra línea de reflexión para los que atacan a los malvados mercados y banqueros. ¿Donde se están dando los mayores escándalos financieros en España?, EN LA BANCA SEUDOPÚBLICA. La de las cajas de Ahorro controladas y condicionadas en su gestión por los partidos polìticos. Los agujeros de la CAM, de Caja Castilla la Mancha, las indemnizaciones indecentes en la Caixa presidida por Narcis Serrá, la del candidato fallido socialista en León o la cueva de Alí Babá de la nueva Caja gallega. ¿Más control público, nacionalización de la banca, ausencia de regulación en el sistema financiero privado? se ve que no es esa la solución. ¿Qué tal auténtica libertad de mercado y sutituir los códigos éticos por una aplicación más decidida del código penal a los que infrinjan?

6 Diego Sánchez de la Cruz, día

Comparto su análisis. Rechazar el corporativismo y los enjuagues que Vd. comenta es tan importante como defender el libre mercado frente al intervencionismo. Gracias por su interés y sus palabras.