
¿Qué reforma fiscal prepara Rajoy?
El Comité de Expertos para la Reforma Fiscal que ha nombrado el gobierno de Mariano Rajoy estará presidido por Manuel Lagares. Hablamos de un respetado catedrático de Hacienda Pública que ya presidió las comisiones de reforma fiscal de 1998 y 2002, durante los gobiernos de Aznar.
¿Qué cabe esperar de su liderazgo? El tiempo lo dirá, pero de momento quiero rescatar de la hemeroteca algo ocurrido hace ahora una década. Hablo de 2003, cuando Lagares fue preguntado por la posibilidad de introducir un tipo único (“flat tax”) en el IRPF. Al respecto, destacó que dicha posibilidad no era “nada nuevo” para el mundo académico, pero advirtió que la principal deficiencia de una reforma así es “el tiempo de implantación” necesario.
Las palabras de Lagares, pronunciadas en un encuentro del Centro Internacional de Formación Financiera, mostraron cercanía hacia el modelo del “flat tax”. En concreto, Lagares declaró que “es una propuesta respetable y coincido con ella, siempre que se implante de forma gradual. Lo que no tiene sentido es una transición rápida”.
Esta última observación, relativa al proceso de transición, es llamativa, ya que la inmensa mayoría de países que han adoptado un impuesto de tipo único lo han hecho de la noche a la mañana.
En cualquier caso, Lagares habló entonces de un tipo único “en el entorno del 28% o 29%” como punto de neutralidad recaudatoria. El catedrático también se mostró entonces a favor de “seguir rebajando el número de tramos para que dentro de unos años sea aceptable socialmente un único tramo”.
Por otra parte, Manuel Lagares habló entonces de llevar a España hacia un sistema tributario en el que los dividendos estén exentos de tributación.
QUIÉN ACOMPAÑA A LAGARES EN LA COMISIÓN DE EXPERTOS
Al margen de Lagares, la Comisión contará con los siguientes expertos:
- Francisco Castellano. De nuevo, un Catedrático de Hacienda Pública, en su caso también presente en las comisiones que presidió Lagares en 1998 y 2002.
- Pedro Manuel Herrera. Fue vocal del Instituto de Estudios Fiscales, think tank de corte liberal.
- Fernando Fernández. Coincidí con él en la Universidad Antonio de Nebrija, donde fue mi rector, y en el Instituto de Empresa, donde fue mi profesor. Solamente tengo buenas palabras hacia su trabajo. Es cercano a la Fundación FAES.
- Sixto Álvarez. Inspector de Hacienda y Profesor de la Universidad Complutense.
- Rafael Ortiz. Catedrático de Hacienda Pública en la Universidad Complutense.
- Juan Francisco Corona. Además de Catedrático de Economía Aplicada, es el Director Académico del Instituto de la Empresa Familiar.
- Maximino Carpio. Catedrático de la Universidad Autónoma de Madrid y Consejero del Banco de España.
- Pablo Hernández de Cos. Director de Análisis Económico en el Banco de España.
A primera vista, parece que quizá hay demasiados “hacendistas” en el comité. No habría estado de más la inclusión de José Félix Sanz, cuya propuesta de reforma fiscal para la Fundación FAES representa un interesante documento para el debate de estas cuestiones. Por otro lado, considero que el clima intelectual que deberia rodear al grupo de expertos debería concentrarse en apuntalar la importancia de dos cuestiones: la necesidad de bajar tipos eliminando deducciones y la conveniencia de simplificar el sistema (menos tramos y menos gravámenes) para hacerlo menos complicado.
La reforma debe aspirar a conseguir una recaudación en el entorno del 36% del PIB, ya que dicha cifra coincide con la previsión de gasto público a medio plazo y refleja los ingresos conseguidos por el fisco español en 2012. A partir de dicho punto, convendría rebajar tanto el gasto como los impuestos para dar más margen de crecimiento y dinamismo al sector privado. No obstante, el reto pasa primero por la reordenación del sistema fiscal, y el éxito en este campo pasa, como hemos visto, por insistir en la rebaja de tipos y en la simplificación de tramos y gravámenes.
ALGUNAS PROPUESTAS
1. La Fundación FAES ha puesto encima de la mesa la posibilidad de simplificar el IRPF para adoptar dos únicos tramos del 25% y 35%. Instaurar un impuesto de tipo único en el IRPF resultaría aún más atractivo. Dicha gravamen sería mayor conforme más significativo sea el mínimo exento y el desarrollo de deducciones, pero partiendo de una exención básica de los primeros 12.000-14.000 euros, la neutralidad recaudatoria bien podría conseguirse con un tipo entre el 15% y el 20%.
2. FAES también ha propuesto reordenar la fiscalidad empresarial y bajar sus tipos al umbral del 15% al 20% eliminando deducciones. En este ámbito también cabe explorar la posibilidad de eliminar el Impuesto de Sociedades y aplicar, como hace Estonia, un gravamen al reparto de beneficios.
3. Sería conveniente fusionar IRPF y Cotizaciones Sociales para aumentar la transparencia del sistema tributario y hacer más evidente al contribuyente el verdadero alcance de la presión fiscal sobre el trabajo.
EFECTO “LAFFERIANO” EN LAS REBAJAS TRIBUTARIAS DE AZNAR
Como escribí en Libre Mercado, las reformas fiscales impulsadas por los gobiernos de José María Aznar y diseñadas por las comisiones que presidió Manuel Lagares tuvieron un notable efecto “lafferiano”. Esto significa que la rebaja de impuestos impulsó la actividad económica hasta el punto de que esto supuso una mayor recaudación. Así lo expliqué entonces:
- Aunque la Administración Aznar no aprobó ninguna modificación significativa del Impuesto sobre el Valor Añadido, la recaudación derivada de dicho gravamen casi se duplicó durante el periodo estudiado.
- El peso fiscal del IRPF sobre las rentas se redujo un 33%, pero la recaudación aumentó un 50%. El tipo máximo pasó del 56% al 45%, el mínimo cayó del 20% al 15% y el número de tramos pasó de dieciocho a cinco.
- La recaudación derivada del Impuesto de Sociedades se multiplicó por tres. Las rebajas se canalizaron principalmente por la vía de las deducciones.
Las reformas fiscales de 1999 y 2003 aumentaron la renta neta de las familias españolas en más de un 5,3%. Entre 1996 y 2004, el PIB per cápita aumentó un 64% y la convergencia con Europa se aceleró en más de diez puntos. La riqueza total neta de las familias se multiplicó por dos. Desaparecieron tributos como el IAE, con un ahorro medio de 400 euros por contribuyente.
En palabras de Lorenzo Bernaldo de Quirós y Ricardo Martínez Rico, “la experiencia española se ha encargado de demostrar que, con tipos más bajos, el Estado obtuvo mayores ingresos. En 2000, la recaudación por IRPF aumentó en 700.000 millones de las antiguas pesetas pese al recorte de tipos del impuesto. En 2003, la recaudación aumentó un 4,5% con relación al 2002 a pesar de una segunda reforma del IRPF y de la notable desaceleración de la economía. La razón es obvia y nuevamente ha estado fundamentada en la reciente literatura económica. Por un lado, el aumento de la renta después de impuestos incrementó los alicientes de los individuos para trabajar, gastar e invertir; por otro, la propensión a defraudar a Hacienda, a entrar en la economía negra y/o a constituir sociedades para huir de la fiscalidad han sido menores a medida que los tipos impositivos han disminuido”.
Evidentemente, este buen desempeño fiscal ayudó a reducir la deuda pública (del 64% al 51% del PIB) y a consolidar los presupuestos para alcanzar el primer superávit de la democracia española. Para intentar consolidar este avance, el Gobierno de Aznar aprobó una Ley de Estabilidad Presupuestaria que, posteriormente, fue derogada e incumplida por el Ejecutivo socialista de José Luis Rodríguez Zapatero. No obstante, esta Ley ha sido recuperada y codificada en la Constitución, al hilo del desastroso resultado que ha tenido su incumplimiento.
Eso sí, el Ejecutivo de Aznar no aprovechó los efectos positivos de estas reformas para consolidar un Estado más grande. Al contrario, redujo el peso del sector público sobre el PIB del 45% al 38%. Bajo los gobiernos de Zapatero y Rajoy, este indicador ha crecido hasta alcanzar niveles del 47% del PIB.
Hagan click aquí para seguir leyendo.
LA PROPUESTA DE JOSÉ FÉLIX SANZ Y LA FUNDACIÓN FAES
http://www.youtube.com/watch?v=5Oc1jmrfNhk
EL “FLAT TAX” EN ESPAÑA
En un trabajo publicado por Actibva, la comunidad financiera online del Grupo BBVA, expliqué mi propuesta para que España adopte un tipo único de, aproximadamente, un 15% tanto en el Impuesto sobre la Renta como en el Impuesto de Sociedades:
El año pasado, los ingresos tributarios en España representaron el 35% del PIB. Ajustar el gasto público hasta alcanzar ese nivel serviría para eliminar el déficit presupuestario, pero el marco tributario seguiría siendo poco atractivo. Por eso, a la hora de afrontar reformas estructurales que adelanten la recuperación económica, vale la pena poner encima de la mesa la necesidad de adoptar un nuevo marco tributario basado en la sencillez y la transparencia. Notorios casos de éxito en este sentido son el código tributario de Hong Kong, que ocupa menos de 200 folios, o las reformas impositivas aprobadas durante la década pasada en Georgia.
Analicemos el caso español. Con los tres grandes impuestos de los que hemos hablado (Renta, Sociedades e IVA), los primeros pasos para afrontar un cambio de paradigma profundo y significativo serían mucho más sencillos de lo que pueda parecer. Pensemos, por ejemplo, en el Impuesto de Sociedades: el tipo máximo “oficial” asciende al 25% para las PYMES y al 35% para las grandes empresas. No obstante, las diversas deducciones y excepcionalidades codificadas en la legislación española se traducen en un gravamen efectivo inferior al 15%. Así, institucionalizando dicho tipo fiscal y simplificando las deducciones, España institucionalizaría una profunda rebaja de los tipo oficiales del Impuesto de Sociedades.
Algo parecido ocurre con el IRPF. No abundan los estudios sobre la posibilidad de aproximar dicha figura fiscal a los elementos característicos del “flat tax”, pero los trabajos de Josep Pijoan-Mas subrayan que cabría llevar dicho gravamen a niveles comprendidos entre el 15% y el 23%. La progresividad fiscal, codificada en la Constitución Española, seguiría en pie eximiendo del pago de este gravamen a las rentas más bajas.
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Este Post me recuerda lo ingenuos que eramos y lo ingenuos que todavía seguimos siendo. Leo ahora los antiguos comentarios de otras entradas, donde hablábamos de si Rajoy subiría o no el IVA........ y se hacia referencia a trayectorias y declaraciones pasadas.... /diego-sanchez-de-la-cruz/2011/12/09/rajoy-y-el-iva/ Y aquí estamos , casi dos años después con la esperanza de ver una reforma fiscal y elucubrando por donde irán los tiros..... Hoy como ayer las decisiones de este gobierno seguro que nos sorprenderan , pero no en el buen sentido. Saludos.
Lo del impuesto de tipo único es cosa muy divertida, como el tema de los sistemas electorales. La constitución española de 1978 establece que el sistema fiscal será progresivo, que es la forma fina de decir "que paguen más los que más tienen". Si se piensa fríamente, aquellos que pagan más deberían tener más derechos y privilegios que los que menos pagan, por ejemplo: que su voto valga más (por ejemplo, en algún sitio se ha especulado con la posibilidad de que un pater familias de cinco churumbeles pueda votar seis veces), que sean los únicos que puedan votar (parecido al poll tax), que tengan mejor o más "rápido" servicio público a la hora de hacer trámites o ir a hospitales públicos, y cosas así. Curiosamente, todo eso va en contra de los intereses de los más pobres, quienes deberían beneficiarse más por pagar menos, según el principio de redistribución de la riqueza tan caro a la socialdemocracia hispánica (la cual se parece cada día más a la dictadura nacionalcatólica (o nacionalcatolicista)). Pero si ponemos impuestos regresivos, entonces los "pobres" pagarán más impuestos, pues aunque pagaren menos cantidad nominalmente, tendrían mucho menos dinero para ahorrar o comprar comida, ropa y gasolina con el fin de mantener la vida, la dignidad y el trabajo. Y, evidentemente, no es posible pagar hospitales, colegios, pensiones y paro con impuestos tan bajos como un quince o veinte por ciento (de las televisiones públicas y periódicos subvencionados y otros vicios ya sabemos que no hay gobernante o arúspice que esté dispuesto a suprimir o a reducir un poquito (antes de cerrar RTVE, se cerrarán todos los hospitales y se disolverá el ejército). Es decir, que lo del flat tax tampoco "beneficia" (en la pervetida vista del gobernante) a los "más desfavorecidos". Y decía que me recuerda a los sistemas electorales porque todos tienen inconvenientes para el votante. Las listas abiertas, por ejemplo, no son mucho mejores que las cerradas porque no asocia cada escaño o curil a un distrito electoral (digamos de 150.000 o 250.000 paganos) que pueda reunirse en autobuses y correr a gorrazos al baranda de turno si vota algo que no conviene a los representados, que es como debería ser. Pero, también el sistema de circunscripciones (en vez de listas de partido por provincias) tiene sus desventajas: probablemente mayor presión de los políticos sobre los seres humanos votantes, que tendrían más difícil llevar una vida feliz, ignorante de todos estos insufribles asuntos, quizás todavía más gasto electoral (sí, en política todo es posible, especialmente si hablamos de gasto), más corrupción, más leyes (que producirían más injusticia, más amiguismos, más arbitrariedad...), y, quizás, una mayor concentración de poder político a través del caciquismo y clientelismo. Los sistemas fiscal y electoral están mal ahora mismo, pero si nos ponemos a arreglarlo ¿quién nos asegura que saldremos bien parados? Personalmente sueño con un país ingobernable, un parlamento lleno de partiditos pequeños y bizarrísimos, a ser posible en sesiones parlamentarias interminables. No vería con malos ojos que los señores diputados puedieran beber y fumar (incluso tabaco) desde el escaño. Es más, que se administren otras sustancias en su sitio, sin ir al baño, que las de la limpieza están hartas de limpiar cosas ilegales. ¿Por qué la ingobernabilidad? Pues porque la gente decente y formal no necesita gobierno. Hace su trabajo todos los días, y lo hace bien. Y los malos y gamberros no hacen caso de las leyes y si los metemos en laa cárcel son un gasto. Así pues, deberíamos experimentar que el lío de Bélgica, que se pegó casi dos años "sin gobierno" y le fue mejor. Si los políticos son parte del problema, lo mejor es encerrarlos en un lugar donde no puedan hacer daño a nadie, y dejar que las gentes normales hagan su vida con normalidad, ahorrando, invirtiendo, comprando, vendiendo y acudiendo a los tribunales de justicia o a su alternativa privada cuando convenga. Tal es una sociedad próspera. Sin guerras, sin espías, con periódicos y libros de historia aburridos, y con individuos dueños de sí mismos y libres de cargas innecesarias y perfectamente evitables, como Gobiernos, partidos, campañas electorales, bancos centrales, planificación macroeconómica, o ministerio de educación.
Por qué Montoro quiere perder 8 meses en otro informe de reforma? Pues muy claro, porque no tiene la más mínima intención de reformar nada. Yo me he leido el informe FAES es un informe sólido y técnicamente solvente. La comisión de Montoro esta lleno de juristas y pseudoeconomistas, ahi el único que sabe hechar números es Hernández de Cos, el resto a lo sumo un par de sumas. Comparto que el profesor Sanz debería haber formado parte de esa comisión. Aunque la verdad, una vez dada a conocer estar fuera es más meritorio que estar dentro.