
Seguros e igualdad
Los seguros tienen la única función de reducir la incertidumbre. Al unirse varias personas que sufren un mismo riesgo, como tener un golpe con el coche, pueden pagar todos una prima de forma periódica que sirva para indemnizar a aquellos que, finalmente, tengan la mala suerte de estrellarse. Las compañías de seguros realizan el papel de calcular las primas y pagar las indemnizaciones. Para realizar ese cálculo, nos dividen en distintos grupos según las distintas características que nos hacen tener distintos riesgos. Por ejemplo, si acabas de sacarte el carnet es más probable que te choques, de modo que el seguro te sale más caro.
La razón principal para ello es clara: si no se realiza esa división, los que tienen menos riesgos podrían decidir no contratar el seguro, encareciendolo a todos los demás quienes, a su vez, al verlo más caro, podrían tomar la misma decisión. Al final, tenemos como resultado a menos personas aseguradas pagando mucho más y la incertidumbre por las nubes.
Por tanto, la medida tomada por la Unión Europea de prohibir a las compañías emplear el riesgo de embarazo y maternidad a la hora de decidir la prima tendrá como consecuencia principal el encarecimiento de los seguros médicos privados para todos. Al encarecer la prima, los que menos riesgos tienen de caer enfermos dejarán de suscribirla, encareciendosela a los demás. Pareciera que los gobiernos de la Unión lo que quieren es reducir la competencia de sus seguros sanitarios públicos, obligatorios e ineficientes.
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