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Zons: tal como era Alemania hace seis siglos

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Imaginen ustedes que construyen una ciudad junto a un río para que sirva como puesto de observación y aduana para cobrar impuestos. Imaginen también que algún tiempo después ese río, razón de ser y gran fuente de ingresos de su villa, decide apartarse de esta. No es que se vaya mucho más allá, sólo unos cientos de metros, pero lo suficiente para que desde su flamante puesto de control y aduana no se pueda controlar ni cobrar nada.

Ahora dejen de imaginar, porque eso fue exactamente lo que sucedió en una pequeña ciudad situada no muy lejos de Colonia. El río era nada más y nada menos que el Rin, uno de los grandes de Europa, y la ciudad era, y es, Zons, una pequeña maravilla medieval alemana que está a sólo 30 kilómetros de Colonia.

Les cuento toda la historia del río porque supongo que al dejar a la ciudad sin su función principal y su sentido económico tiene buena parte de la culpa de que hoy en día, bien entrado el S XXI, Zons siga teniendo un aspecto muy parecido al que tenía siglos atrás. Quitando, obviamente, elementos superficiales como que supongo que está más limpio, que hay pocos coches y que se siempre se encuentran algunas parejas de novios haciéndose unas fotos un tanto horteras (como casi todas las fotos de boda) en un marco, eso sí, incomparable.

Visitar Zons es cosa de unas pocas horas, un relajante paseo que no les llevará mucho tiempo y que desde luego vale la pena. Quizá no para ir expresamente desde España, de acuerdo, pero sin duda sí para incluirla en su agenda sí van a viajar por esa parte de Alemania o incluso por el sur de la vecina Holanda.

Cuestión de murallas

Zons tiene, según los expertos, uno de los mejores conjuntos amurallados de Alemania, supongo que entre otras razones porque al encontrarse en una ciudad tan pequeña sobrevivió con más fortuna los bombardeos masivos de la II Guerra Mundial.

Ese es, obviamente, uno de sus grandes atractivos y nos damos cuenta de ello nada más llegar a la puerta principal de la ciudad: allí nos espera inmortalizado en una oscura estatua el Arzobispo que la fundó (cuyo nombre no he conseguido ni recordar ni encontrar, espero que sepan disculparme) con el sano propósito de forrarse recaudando impuestos.

Adentrándonos por la pequeña abertura que se abre entre una antiquísima vivienda y una pequeña iglesia pasamos a un mundo distinto, a un tiempo distinto, y uno tiene la sensación de que así deberían ser muchas ciudades de Alemania allá por el S. XV, más o menos.

La ciudad son unas pocas calles, primorosamente cuidadas, deliciosamente decoradas en sus pequeños detalles: flores en las ventanas, visillos, pinturas de colores que contrastan entre elementos principales y sus detalles, si el armazón de madera es negro las pared es blanco, si las ventanas son de un color claro las contraventanas de un intenso tono pastel...

Monumentos, más o menos

Hay también una serie de pequeños monumentos a los que acercarnos: algunas torres que formaban parte del imponente conjunto defensivo o las puertas que aquí y allá se abren en la muralla, modestas pero con un notable encanto, con cierta grandeza más allá del tamaño.

También hay un viejo, viejísimo mejor dicho, molino harinero, construido al parecer precisamente sobre una de las torres de la muralla. La conversión se hizo a finales del S XVII y el molino tenía una peculiaridad tecnológica que suponemos que sería impresionante para la época: su parte superior se podía mover para atajar mejor los vientos, viniesen de donde viniesen.

El molino quedó destruido en a principios del siglo pasado, pero se reconstruyó en los años 60, aunque perdiendo algo de su encanto: ahora funciona mediante el mucho menos romántico procedimiento de tirar una moneda de 50 céntimos.

Y de postre, un paseo por el Rin

Como les contaba al principio, Zons fue construida junto al Rin para poder usarla como aduana y cobrar impuestos antes o después del paso por Colonia, pero luego se desplazó y dejó a la ciudad en un histórico fuera de juego.

Hoy en día el Rin sigue allí, a unos cientos de metros del casco viejo de la ciudad y formando un paisaje bellísimo. Se encuentra algo despúes de un alto dique por el que pasa una pequeña carretera por la que los indígenas pasean en bicicleta sin perder de vista el río.

A un servidor, no sé si será por las clases de geografía de mi niñez, los grandes ríos le provocan una emoción especial y el Rin es todo un gran río, mítico de hecho. Y a las afueras de Zons el Rin es también, como les digo, un río bellísimo, de aguas pausadas por las que hay un trasiego continuo de barcos y gabarras. Desde la orilla, en una tranquila playa de grava, los locales y los turistas contemplan el paso de los barcos, tiran piedras a la corriente y, los más osados, tocan el agua con las manos.

Les parecerá una bobada, pero mojar mi mano fue el final perfecto para mi visita a Zons.

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comentarios
1 Julio, día

Mojar la mano de osado nada. Las aguas del Rhein son magnificas para darse un baño, con una corriente más que divertida. En la ciudad donde yo vivía, también puesta para cobrar impuestos, Mannheim, los viejitos cogen el tranvía rio arriba y vuelven hasta sus casas dejándose arrastrar por la corriente durante kilómetros. Alemania es un ejemplo de como cuidar un rio con esa cantidad de industria de todo tipo.

2 xiao64, día

The forest provides timber of important varieties viz The Soil conservation Department is surveying the area but no concrete steps has been put in place by the concerned officers to aware the people about the soil conservation schemes.The locals are in favour of creation of separate political and administrative karen millen dresses outlet unit under the pretext of Delimitation commission by combining Tehsil Bhalessa, Khara, Bhatyas, Chilly and Bonjawah and deleting Bhalessa from Bhaderwah and Bonjawah from Inderwal.

3 polcelery, día

Que preciosidad de fotos!!


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