El Gobierno ha dado un paso más en la regulación de los animales de compañía con un nuevo borrador sobre los llamados listados positivos, actualmente en fase de consulta pública, que determinarán qué mascotas podrán tenerse en casa.
Aunque todavía no existe una lista cerrada de especies permitidas, el documento sí fija los criterios que servirán para elaborarla, y ya genera polémica. Entre ellos, se plantea prohibir animales que se alimenten de vertebrados —como algunas serpientes—, mientras que otros depredadores habituales, como los gatos, quedarían fuera de esta restricción.
El peso también será determinante: se establece un límite general de cinco kilos, salvo en el caso de perros y gatos, lo que excluiría a otros mamíferos de mayor tamaño. Asimismo, podrían desaparecer de los hogares especies como periquitos, chinchillas, gecos, determinadas tortugas, serpientes o algunos peces ornamentales.
Quienes ya posean estos animales podrían conservarlos con autorización administrativa, pero no podrán comercializarlos ni permitir su reproducción.
El borrador también contempla vetar animales que por su físico puedan suponer un problema de seguridad. Sin embargo, la Ley de Bienestar Animal permite dar de baja a un toro de lidia como animal de producción e inscribirlo como mascota.
Desde asociaciones como Asociación Fauna denuncian que el objetivo de la normativa es "maximizar el número de especies excluidas" mediante criterios que consideran arbitrarios y orientados a restringir las mascotas exóticas.
El texto, aún no aprobado, abre así un debate sobre la base científica de las restricciones y la posible inseguridad jurídica que podría generar tanto para propietarios como para los propios animales.


