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'Belgistán'

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Belgistán es un libro escrito desde y sobre Bélgica, "un país que ya no existe", en palabras del cantante Arno.

Yo lo sé. Vivo allí.

También el periodista Jacobo de Regoyos, autor de este reportaje imprescindible, la historia de un naufragio en el cogollito de la Uropa posmoderna nuestra.

De ser un verbo, Bélgica se conjugaría cada vez más en pasado descompuesto.

La entrevista, verdaderamente, estuvo bien y quedó sustanciosa. Pero para nada puede sustituir la lectura de este libro, que tanto nos dice de Bélgica, Estado en evaporación, y de España...

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1. adj. Preclaro, ilustre, generoso.

Los dos jefes kumaso quedaron muy impresionados al ver a la doncella [en realidad, era el príncipe Ousu disfrazado] y la invitaron a que se sentara entre los dos para continuar la juerga. El príncipe Ousu esperó hasta que las celebraciones llegaron a su punto culminante y entonces sacó la espada que tenía escondida en el vestido a la altura del pecho y, agarrando al mayor de los kumaso por el cuello, le atravesó el costado. El más joven de los hermanos salió de la habitación despavorido. El príncipe lo persiguió hasta las escaleras, lo agarró por detrás y le clavó la espada en el trasero. El jefe dijo: "No sigas. Tengo algo que decirte".

El príncipe le soltó y accedió a escucharlo. Entonces el jefe le preguntó asombrado: "Pero ¿quién eres, señor?". "Soy hijo [del emperador] (...) Al enterarse de que vosotros dos, jefes kumaso, os comportabais de manera irrespetuosa y os negabais a someteros a sus designios, Su Majestad me envió con orden de daros muerte". "Sí, eso debe de ser cierto", dijo el jefe. "Porque aquí en el oeste no hay hombres fuertes mni valientes, sólo nosotros dos, pero en el Gran País de Yamato hay uno que nos supera en coraje. Por ello, te obsequiaré con un nombre. ¡A partir de ahora te llamarás príncipe Yamato Takeru ["El Valiente de Yamato"]!".

En cuanto el jefe terminó su discurso, el príncipe lo mató, cortándolo en rodajas, como si de un melón maduro se tratara.

Ivan Morris, La nobleza del fracaso. Héroes trágicos de la historia de Japón, Alianza, Madrid, 2011, página 33.

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Lecturas. Contra ellas, de Agnès Michaux. Edhasa, Barcelona, 1995. No hay cojones.

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comentarios
1 Erbilyos, día

Muy interesante la entrevista a Jacobo de Regoyos. La Europa que propugnan los movimientos nacionalistas en Europa, ¿es similar a esta?. El mapa que enlazo fue elaborado por la facción no pangermanista de las Waffen SS. Es muy, pero que muy interesante.

2 Mario Noya, día

Hay un mapa parecido en "Belgistán", sí.

3 Katakrok, día

Si Valonia se incorporara a Francia y Flandes a Países Bajos (alias "Holanda") no acabaría mal la cosa. Pero no, querrán ser estados indpendientes, por aquello que el gran Joseph Roth* hacía decir a uno de sus personajes de su gran novela "La marcha Radetzky" que al comienzo de la guerra del 14 profetizaba la caída del Imperio (no hace falta decir cuál: el Imperio por antonomasia): "ahora todos los pueblos querrán tener su pequeño estadito de mier-da". *Déjate de Phillips, tío Mario: el Roth bueno es Joseph. No me vas a comparar a un súbdito del Imperio con un modernillo de Nueva York.

4 Lugoma, día

Para tíos con tendencia a la depre y al pesimismo como es mi caso, ayer brujuleando, primero en internete y después en La casa del libro, encontré esto recién salido del horno. Por ser quien es el autor, el título no es un manual de autoayuda o algo por el estilo. Se "limita" a analizar los datos y confrontarlos con el pesimismo generalizado... y resulta que ganan los datos objetivos... El optimista racional ¿Tiene límites la capacidad de progreso de la especie humana? Matt Ridley http://www.editorialtaurus.com/es/libro/el-optimista-racional-1/ “El mundo va cada vez mejor. De manera generalizada, el acceso a los alimentos, las rentas y la esperanza de vida han alcanzado niveles muy elevados, mientras que la enfermedad, la mortandad infantil y la violencia han caído notablemente. Aunque el mundo está lejos de ser perfecto, tanto las necesidades como los lujos son hoy más asequibles; el aumento de la población es más lento; África, siguiendo a Asia, está saliendo de la pobreza; las nuevas tecnologías han enriquecido nuestras vidas de un modo sin precedentes. Los pesimistas, que dominan la opinión pública, auguran que pronto alcanzaremos un punto de inflexión que marcará el desastroso final de los buenos tiempos. Pero llevan anunciándolo doscientos años. Ridley concluye que, gracias a la ilimitada capacidad de innovación del ser humano, el siglo XXI supondrá progresos desde el punto de vista material pero también respecto de la biodiversidad. Una respuesta universal y sorprendente a los agoreros: el progreso no solo es posible sino probable.”

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