Hay varios aspectos de la noticia publicada por El Mundo sobre el contrato de Messi con el Barcelona que me gustaría comentar:
Primero) Lo que los periodistas profesionales deberíamos hacer es felicitar a los firmantes de la información, apretar los dientes y trabajar más para que, la próxima vez, el contrato, si es relevante, como es el caso, nos lo den a nosotros y no a Esteban Urreiztieta. Por el contrario lo que viene sucediendo desde el domingo, que fue el día en el que apareció la famosa portada de los 555 millones de euros desde 2017, es una descalificación de otros periodistas empleando el término "filtración" (como si todas las noticias no fueran fruto de una filtración interesada por parte de quien la efectúa) hacia los colegas que han dado la noticia. Lo que debería importarnos es la veracidad de la información y no quien o por qué la pasó ni tampoco a quién beneficia o a quién perjudica. En vez de aplaudir, el periodismo (y no me refiero sólo al español sino, también y fundamentalmente, al argentino, que se ha tomado la cuestión como si fuera un nuevo ataque a las Malvinas) rastrea a los posibles filtradores. Lo que los periodistas de El Mundo han hecho ha sido seguir escrupulosamente el mandamiento de Ben Bradlee, han descubierto la verdad y la han contado, y el Barcelona ha reaccionado del peor modo posible, denunciando al periodista, como si en el club se avergonzaran en cierto sentido de haberle pagado tanto dinero a Messi y que eso saliera a la luz. En el colmo de la desfachatez, que raya con problemas psicológicos, ha habido quien ha mezclado la derrota del Real Madrid con la publicación del contratazo del siglo.
Segundo) Nada más conocerse la noticia se ha iniciado un curioso debate a propósito de si Messi merecía o no el mejor contrato del deporte profesional, si la crisis económica culé está directamente relacionada con lo que Bartomeu decidió pagarle a su jugador franquicia y si existe retorno para el club catalán entre lo que pagó a Messi y lo que recibió a cambio. Messi vale lo que paguen por él, así que sí, Messi vale efectivamente 555 millones por 4 años porque hubo alguien que creyó que los valía. Y si alguien creyó que los valía era también porque pensó que los merecía. La crisis económica del Barcelona no tiene su origen en la enésima renovación de Messi sino en una gestión desastrosa, pero está claro que pagarle más de 70 millones de euros netos al año a un futbolista marca una tendencia ruinosa, es un mal ejemplo para el resto de profesionales y obliga al club a que todo gire alrededor de la salud del astro argentino tanto dentro como fuera del campo. El Barcelona no está en bancarrota por la guinda de Messi sino por el pastel entero, pero la guinda más que guinda es un guindón. Hoy Joan Laporta, que es el candidato con más posibilidades de conseguir la presidencia, ha dicho que Messi genera un tercio de los ingresos del club: no hace falta ser Milton Friedman para saber que si tú haces depender el castillo de un sólo torreón se te vendrá abajo con más posibilidades que si lo sustentas en todos. Lo he dicho mil quientas veces, Barcelona y Real Madrid son mundos opuestos y representan cosas muy distintas también a la hora de gestionar sus recursos. Neymar eligió al Barça y no al Madrid por lo que luego se supo y Messi se quedó en el Barça en 2017 por lo que ahora se sabe. No creo que Messi retorne al club lo que cobra aunque es obvio que, sin él, el equipo perdería enteros desde el punto de vista deportivo.
Tercero) Detecto un movimiento interesante de parte de la candidatura de Víctor Font con respecto a la situación de Messi. Hoy, en Onda Cero, ha dicho que si no está Messi no será el fin del mundo. Algo es algo, hay un pequeño rastro de vida inteligente en el Fútbol Club Barcelona. Laporta sigue vinculando el futuro de la entidad a la continuidad de Messi, que tarde o temprano colgará las botas; Font, más realista o quien sabe si más ingenuo, abre una nueva vía. No sé si con eso Font ganará votos, leyendo y oyendo a muchos culés creo que no, creo que los perderá, pero es de agradecer que Víctor Font sea valiente, aunque a lo mejor no le queda otra yendo como va por detrás en las encuestas. Messi no ha arruinado al Barcelona pero está claro que su contrato no ha ayudado precisamente a sanear las cuentas del club.
Cuarto) Ayer, al fin, apareció Javier Tebas. Lo hizo en el mundo virtual, a través de un tuit y después de una semana de silencio sólo rota por la información del periodista de la Cope Juan Antonio Alcalá que dijo que alguien importante de la Liga le había quitado hierro a los cerca de 1.200 millones de euros de deuda. Ayer, como decía, apareció Tebas para firmar el penúltimo capítulo de la hagiografía de Messi, convertido en el nuevo Santo Niño de Moronacocha, y decir que Leo no era responsable de nada y echarle la culpa de todo al coronavirus. Es muy triste el papel que está jugando Tebas en este docudrama, muy triste. Ha quedado para chico de los recados del Barcelona, el que lleva los cafés. Pedirle prudencia y responsabilidad al otro está muy bien, pedírsela a uno de los tuyos no es tan divertido.
Quinto) No es que eche de menos el debate moral en todo este asunto porque en su día me pareció que destilaba un insoportable olor a demagogia podrida pero sí me llama la atención que las Lucía Caram y los Martínez Sistach de turno no hayan abierto la boca para decir hoy, ahora, si creen o no que es ético pagarle más de 70 millones de euros a un deportista en plena pandemia, con las colas del hambre, con setencientas mil familias que tienen a todos sus miembros en paro, con trabajadores autónomos que pagan pero que no ingresan porque no les dejan trabajar, con los ERTE que no llegan y con el ingreso mínimo vital que de mínimo ha pasado directamente a convertirse en inexistente. Lo digo porque monja y cardenal, cardenal y monja, se tiraron a la yugular del madridismo por contratar a Cristiano en 2009 por 100 millones de euros. Anoche, en El Chiringuito, Carme Barceló me informó de lo que hacía Lucía Caram, dar de comer al hambriento; eso que hemos ganado porque hace once años daba de comer a un necesitado y le pegaba un palo al Real Madrid, daba de comer y palo, comer y palo, comer y palo al Madrid. Céntrese, monja, y no nos avergüence más a los católicos.
Y sexto) Yo creo que esto al único que beneficia es al propio Messi. El terremoto pasará, la denuncia será archivada, llegará Semana Santa sin que Leo haya manifestado su voluntad de irse y, llegado el momento oportuno, lo hará, se irá. Y cuando esté subido al tren sacará la cabecita por la ventanilla y, ondeando su pañuelo (blanco, por supuesto) dirá eso de "me habría gustado quedarme pero me obligaron a irme; mirad, si no, lo que me hicieron en enero estas personas tan malas filtrando mi contrato". En esa línea va el hermano de Lionel Andrés, Matías Horacio. Me parece que Messi cobra lo mismo que los seis jugadores mejor pagados del Real Madrid y, de 2017 para acá, el Madrid ha ganado dos Champions y el Barcelona del mejor futbolista de todos los tiempos ninguna. Me extraña que Tebas no le haya dado aún un palo a Florentino por semejante desfachatez.