
Sé que el GP de España no deja de ser un acontecimiento deportivo, quizás el más complejo de los que se hayan organizado en Madrid, pero eso no le resta mérito y es de justicia decir que Madring se ha convertido en un ejemplo de la capacidad y el potencial de nuestro país en asumir con éxito retos monumentales.
Fueron muchos los que dijeron que Madrid no llegaría, que no sería capaz de terminar las obras, que habría problemas de movilidad, sobrecoste económico y caos. Pero nada de eso ha pasado, todo lo contrario. Se terminaron las obras en tiempo y forma, se activó una célula de coordinación que ha sido clave para gestionar sin fisuras la movilidad y la seguridad, y en lo deportivo, la carrera ha sido un éxito tanto a nivel organizativo como de público. Desde los comisarios de pista, los agentes de seguridad, los encargados de los accesos, a la prensa, a los VIP, los cocineros que han deleitado con los mejores platos de comida española a los espectadores, todos han funcionado como un reloj, pero a la española: con pasión y con ganas de demostrar que somos capaces de todo y que todo lo hacemos con una pasión que contagia y que encandila.
Y todo pese al Gobierno de Pedro Sánchez, que ni siquiera ha estado presente en el gran premio y eso que estaba invitado desde el primer momento. Ningún miembro del Gobierno acudió a Madring, delegando en el Rey Felipe VI el papel de máxima autoridad del Estado durante la celebración del GP de España. Quizás este es también un éxito de Madring, al que el Ejecutivo central nunca apoyó públicamente por considerarlo un proyecto importante para la Comunidad de Madrid y su presidenta, Isabel Díaz Ayuso.
Un boicot que ha sido penalizado desde la grada, desde donde parte del público de la tribuna de recta gritaba en contra del Gobierno segundos después de sonar el himno nacional justo antes de arrancar el Gran Premio. De los gritos en contra de Pedro Sánchez a los vítores al Rey, que junto a sus hijas, las infantas, han disfrutado de un momento histórico para el deporte español que muy pocos se han querido perder. De hecho, el Gran Premio de España ha concentrado el mayor número de famosos, deportistas y autoridades nunca antes visto en Madrid y posiblemente en España.

Desde la plantilla casi al completo del Real Madrid con su presidente Florentino Pérez a la cabeza a deportistas como Rafael Nadal, exjugadores de fútbol como Raúl González Blanco, Luis Figo, Zinedine Zidane o Roberto Carlos y artistas como David Bisbal, Fonsi, Ana Mena, Omar Montes y hasta el expresidente del Gobierno José María Aznar y su mujer, Ana Botella, han sido algunos de la abrumadora cantidad de invitados al gran premio, una fiesta que no se ha querido perder nadie.
Sobresaliente pero con margen de mejora
Tampoco es bueno caer en la autocomplacencia porque, como en casi todo en la vida, cabe la mejora. Mejoras que sobre todo se refieren a lo deportivo. Será importante hacer los cambios necesarios para hacer de Madring un circuito mucho más divertido para los pilotos. Les encanta, sí; les divierte, también; pero el trazado sería casi perfecto si hubiera más puntos de adelantamiento, lo que redundaría en una mejora de la calidad del espectáculo. A una vuelta, en clasificación, el trazado es impecable, pero en carrera...
El calor en las gradas también ha sido algo que la organización tendrá que tener en cuenta ya que no todas las tribunas estaban cubiertas. Han faltado baños y algo más de empatía con los espectadores que tras pagar miles de euros por sus entradas no han podido pasar al circuito ni siquiera una manzana. Es Madring el único gran premio donde no se permite la entrada de comida al recinto del circuito.
Pese a todo, el balance es más que positivo. El propio presidente de la FIA, Mohammed Ben Sulayem, ha asegurado que "se hablará de Madrid mucho tiempo". De hecho, la máxima autoridad de la Federación Internacional de Automovilismo no ha dudado en afirmar que Madrid se puede convertir en la capital del automovilismo en Europa.


