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Adiós a Adrián Campos, el constructor de sueños como el de Fernando Alonso

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Adrián Campos, en una imagen de febrero de 2016.
Adrián Campos, en una imagen de febrero de 2016. | EFE

En el mundo del motor, como en otros tantos, hay quien brilla y lo hace de cara a los focos, siendo el centro de las miradas y haciendo partícipe a toda la afición de un logro, una victoria. Pero al mismo tiempo, también están esas personas que brillan de igual forma pero lo hacen entre bambalinas, que pasan más desapercibidas. Y Adrián Campos ha sido una de esas personas.

Adrián Campos es conocido y reconocido en el mundo del motor, pero ya son pocos los que recuerdan que debutó en la F1 en Minardi allá por 1987. Su presencia en la F1, casi inédita para un español en tiempos en que este deporte no interesaba demasiado, fue fundamental para que otros pilotos, que sí conocemos y a los que sí hemos seguido de forma masiva, llegaran a un mundo que veía de reojo y con desconfianza a los españoles.

Su trabajo como empresario o, mejor dicho, como constructor de equipos, de sueños, le permitió poder ver y sentir, aunque fuera desde la barrera el mundo del motor, desde la GP2, Turismos, resistencia y hasta la exigente F1. Quizás no tuvo demasiada suerte como piloto, pero su olfato casi nunca le ha fallado, no sólo fue una de personas fundamentales para que Fernando Alonso llegara a la F1, que se diera a conocer, que le hicieran un hueco, sino que ayudó a muchos otros a llegar a lo más alto de un mundo extremadamente competitivo. Marc Gené, Roberto Merhi, Álex Palou y muchos otros pilotos, incluso extranjeros que ganaron con él en GP2, le deben parte de su éxito profesional. De hecho, ellos mismos en sus mensajes de condolencias, y a título póstumo, le dan las gracias a Adrián por su ayuda, sin la cual les hubiera sido imposible llegar a donde están. "Sin Adrián nunca hubiera llegado a la F1". Así de claro habla Marc Gené en su cuenta de Twitter.

Es por eso que hoy es un día de luto en el mundo de motor, y no sólo en España. Adrián ha sido una de esas personas que ha luchado, que ha vivido para este deporte y que ha construido para otros por pura pasión. A sus 60 años seguía creyendo y construyendo a través de su ojito derecho, Campos Racing, pero su corazón ha decidido que había llegado el momento de cruzar la línea de meta. Quizás exagere, porque el destino es caprichoso, pero sin Adrián Campos la historia de la F1 en nuestros país hubiera sido muy distinta.

Se va un pilar fundamental para la competición pero queda su legado, bien a través de los pilotos como Fernando Alonso que siguen en activo, pero también a través de su proyecto emprendedor y su actitud de luchador incansable. Descanse en Paz.

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