El ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska, ha sido recibido este jueves entre abucheos, pitos y proclamas de "Gobierno, dimisión" a su llegada a Ceuta. Marlaska accedió a la sede de la Delegación del Gobierno directamente en su vehículo oficial, evitando el contacto con los ciudadanos congregados tras dos semanas del inicio de la grave crisis migratoria iniciada a finales de julio.
El titular de Interior acudió a la ciudad autónoma para evaluar la situación con el delegado del Gobierno, Miguel Ángel Pérez, mandos de la Policía Nacional y Guardia Civil, y el presidente ceutí, Juan Jesús Vivas. Durante su intervención, el ministro aseguró que se reforzará la seguridad con unidades adicionales de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad, fijando en alrededor de 5.000 los inmigrantes que aún permanecen en el territorio —de los cuales una parte importante son menores— y afirmando que ninguna persona en situación irregular permanecerá en la ciudad.
Sin embargo, las palabras del ministro han contrastado con la exigencia de Vivas de un mando único ante una situación que califica de cada vez peor. Pese a las tensiones y a que desde Rabat se ha vuelto a reivindicar la soberanía sobre Ceuta y Melilla, Marlaska tildó a Marruecos de "socio fiable" y restó importancia a dichas pretensiones territoriales.
La visita de Marlaska se produce un día después de su ausencia en el Senado, donde el Grupo Popular señaló su "silla vacía" y anunció acciones legales por no acudir a dar explicaciones sobre esta crisis, en una jornada en la que el ministro optó por desplazarse al Observatorio de Yebes para el seguimiento del eclipse solar.

