
¿Se dispararán los precios de los alimentos?
Ahora ya parece lejos, pero en 2008 la inflación de precios se veía un problema, sobre todo en el caso de las materias primas y alimentos, algo que afectó a todos, pero especialmente a los países en vías de desarrollo y subdesarrollados. Las causas de ello eran varias: mayoritariamente se decía que había un desajuste entre oferta y demanda, una demanda creciendo mucho especialmente por parte de países emergentes como China e India, y una oferta que no respondía adecuadamente a las necesidades de demanda. También se apuntaba a la inflación monetaria de los bancos centrales en esa época como respuesta a la crisis, responsables según algunos analistas de la burbuja de los precios del petróleo. Otra de las razones eran algunas políticas gubernamentales de subvención de los biocombustibles, que encarecían los cereales.
¿Qué nos espera ahora? Jim Rogers sigue vaticinando años de boom de las materias primas. Según recoge el gráfico diario de Business Insider, hay expectación de subidas de precios de los alimentos en un futuro no muy lejano. Los datos son de un informe de la FAO y la OCDE:
While food production is forecast to increase, demand will increase even faster due to rising wealth levels in developing countries. Rising incomes lead to larger amounts of meat included in diets, and meat is far more intensive of a food source to produce than simple things such as rice or wheat.
A los elementos ‘puros’ de oferta y demanda, habría que añadir qué políticas gubernamentales pueden haber detrás, o qué efectos pueden tener las políticas de la banca central y la expansión del crédito sobre los precios de las materias primas y de los alimentos. No sé si en esto, en el contexto europeo, tendrá algo que ver la PAC.
Al leer estas predicciones, me suele dar la impresión de que se considera que el mercado no puede ajustarse bien a las nuevas condiciones y demandas que aparecen. ¿Es así? ¿O hay razones detrás más fundamentales, como apuntaba? Seguro que otros retos similares se han superado en el pasado. Pero no quiero minusvalorar la influencia de los políticos y burócratas. Como decía alguien sobre problemas relacionados con el petróleo y su escasez, los problemas no son tanto geológicos, bajo tierra, sino políticos, y están en la superficie.
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Un temor es que el aumento en el precio de las materias primas (maiz, trigo, azúcar…) se traslade a los bienes de consumo, y ello afecte desproporcionadamente a las personas de los países pobres que dependen de su existencia de un precio moderado de estos productos. ¿Podríamos asistir nuevamente a los episodios que sucedieron hace un par de años en lo que se dio a llamar “la crisis del precio de los alimentos”? En junio de este año me planteaba la misma preocupación: ¿Se dispararán los precios de los alimentos?.