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Los bares, las bebidas y el vino como atracción turística

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Recibo en mi oficina una nota de prensa que cuenta que la atracción turística más visitada de Irlanda es la antigua fábrica de la Guiness, que desde el año 2000 está abierta al público como museo de la conocidísima marca de cerveza negra y que llevaba en servicio desde 1759, nada más y nada menos. Por si el atractivo de la fábrica y de la marca no fuesen suficientes, al parecer la fábrica (en la que no he estado) cuenta con un bar en su último piso que ofrece unas llamativas vistas panorámicas de Dublín.

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Además de despertar mi curiosidad y las ganas de conocer el museo (y eso que no me gusta mucho la cerveza negra) la nota me ha hecho pensar en que el mundo de las bebidas alcohólicas se está convirtiendo en otra excelente excusa para viajar, conocer y ampliar nuestra cultura.



Bueno, en realidad no creo que nadie viaje a Dublín sólo por conocer el lugar donde durante más de dos siglos se fabricó la Guiness, pero sin embargo los famosos pubs de la ciudad sí suelen ser uno de los motivos que la gente tiene para visitarla (aunque puede que no todos lo reconozcan). Sin embargo, alrededor del vino sí que se está generando toda una industria turística que nos puede llevar por bodegas, denominaciones de origen, rutas...

Es lo que se ha dado en llamar enoturismo, y que supone un sector tan en alza como para que aparezcan páginas como Viajeros del vino, que lleva ya un año en Internet dando cuenta de una forma de viajar que ofrece muchas posibilidades, desde el gran lujo de los hoteles - bodega como el del Marqués de Riscal hasta ideas mucho más modestas y asequibles, pasando por la última moda de la vinoterapia.

Oporto

En mi caso, he visitado alguna bodega en mis viajes, pero las que más recuerdo (y las que más "montado" tenían el tema) son las de los vinos de Oporto, en la bella ciudad portuguesa. Aunque lo justo sería decir en Vila Nova de Gaia, la localidad justo en la otra orilla del Duero donde están todas las grandes bodegas de un vino que, pese a su nombre, tampoco se cría en las cercanías sino a bastantes kilómetros aguas arriba, en el interior de Portugal.

Cuando visité Oporto en un extraordinariamente caluroso mes de agosto las bodegas no sólo eran una visita interesante por sí mismas, que lo son, sino que su fresco ambiente las hacía aun más atractivas para el acalorado turista, así que nos costó poco decidir que teníamos que visitar una. Hay un montón de ellas y todas tratan de captar visitantes, pero elegimos una de las más conocidas y con más historia, las de la firma Sandeman, cuyo logo siempre me ha parecido uno de los mejores diseños de la historia.

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Lo más curioso de la visita fue que por cuestiones de horarios la hicimos con un grupo de italianos y, por supuesto, con un guía que nos hablaba en italiano (hay visitas en un montón de idiomas y también en Español, pero nos venía fatal) a pesar de lo cual entendimos prácticamente todo, supongo que la mezcla de italiano y acento portugués es especialmente comprensible para oídos hispanos, por alguna razón que desconozco.

Nos explicaron cómo se elabora el vino, las características de las tierras en las que se cultiva, como nació la industria del vino de Oporto y su relación con Inglaterra... un montón de cosas interesantes, en suma, y como suele suceder en estos casos, al final probamos alguno de los caldos de la casa, estrategia infalible para que todos acabásemos pasando por caja para llevarnos una o dos botellitas a casa.

La Geria

El caso de la región vitivinícola de Lanzarote, La Geria, es un tanto especial, pues en pocos lugares la cultura del vino ha creado un paisaje tan especial y espectacular que merezca una visita. Además, también hay varias bodegas que conocer, yo mismo estuve en las de la marca El Grifo, la más antiguas de la isla.

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Pero eso, que también es muy interesante, se lo contaré otro día...

PD.: Olvidé decir que la foto de la fábrica Guiness la he tomado de su página web.

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