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Brasil, un despropósito bajo la lluvia

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Toda la emoción que se esperaba en el gran premio de Brasil se diluyó como un azucarillo no sólo como consecuencia del agua, sino sobre todo por las decisiones que se tomaron como consecuencia de esta. Que llueva en una carrera el domingo no debería ser una circunstancia excepcional y Charlie Whiting con su indecisión y falta de valentía lo convirtió en un hecho excepcional que podría haber marcado el mundial para los dos hombres, Rosberg y Hamilton, que todavía se están jugando el título. Si no llega a ser por el espectáculo y la lección de conducción bajo a la lluvia que dio Max Verstappen, el de Brasil no sólo habría sido el gran premio más largo de la temporada sino el más aburrido y sin sentido en muchísimo tiempo.

Entiendo y comparto que se garanticen las condiciones de seguridad para los pilotos, que se minimicen las posibles circunstancias dañinas que pueden surgir en una carrera, pero no hay que olvidar que la F1 es la máxima competición en el mundo de las cuatro ruedas y sus pilotos auténticos profesionales dispuestos a mojarse en todos los sentidos. Y es que a excepción de Rosberg, por razones obvias, el resto de pilotos compartían la opinión de que la pista era apta para correr y que no había motivo para la bandera roja. Tampoco comprendo la utilidad, la necesidad de que cada vez que llueva los coches arranquen la carrera tras el coche de seguridad, lo que no aporta ningún espectáculo y sólo permite a los comisarios de la FIA descontar vueltas para la bandera a cuadros. Por todo ello no es de extrañar que la mayoría de los espectadores que se habían rascado el bolsillo para acudir a ver el espectáculo de la F1 en vivo desaprobaran lo que estaba ocurriendo en la pista y en los despachos con sus pulgares apuntando al suelo. Tampoco entiendo cómo algunos equipos pese a que la pista estaba como estaba, e intentado buscar su oportunidad para escalar posiciones, decidieron montar un neumático intermedio que hacía aumentar las posibilidades de salida de pista o de accidente.

Al margen de lo incomprensible, en lo deportivo el Mundial no puede haberse quedado mejor con Hamilton a 12 puntos de Rosberg, parecen muchos pero todavía no está todo dicho porque cualquier fallo del alemán daría el cuarto título al piloto inglés.

No puedo terminar sin hablar de la sorpresa que nos dio Carlos Sainz cruzando la meta es sexta posición, aunque al final supo a poco ya que el madrileño acarició el podio como nunca antes lo había hecho. Pero como dice el refrán no siempre llueve a gusto de todos y Fernando Alonso que llegó a rodar séptimo se tuvo que conformar con una décima posición, que aunque supone entrar en los puntos supo a poco.

Las últimas líneas de este artículo deben ser para Felipe Massa, que no pudo terminar la carrera pero que dejó la imagen más emocionante de todo el fin de semana al recorrer a pie el circuito despidiéndose de la afición arropado con la bandera de Brasil. Los más románticos dicen que si llovió en Interlagos fue porque Brasil enteró lloró el domingo la retirada de Massa.     

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