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Hamilton pone fin a la era Schumacher

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El piloto británico llega a las 92 victorias y supera al Kaiser. ¿Quién es el mejor de la historia?
Hamilton celebra su hito. |EFE | EFE

Noventa y dos, ese el número que convierten a Lewis Hamilton en rey de la Fórmula 1, aunque si somos justos el inglés, para desbancar al Kaiser e imponer la era del Premier, debe de ganar un séptimo Mundial, igualando así al piloto alemán. Un objetivo que Hamilton tiene al alcance de la mano. Quedan cinco grandes premios para que finalice el Mundial y el piloto inglés tiene una ventaja de más de cuarenta puntos respecto a su compañero de equipo, el único que podría poner en riesgo su nombramiento como rey de la Fórmula 1.

La verdad es que nunca pensé que Hamilton llegaría tan lejos, es cierto que apuntaba maneras desde muy joven y su olfato y su ambición le han permitido alcanzar el cielo, pero el mérito no es solo suyo. El gran hacedor de los números de Lewis Hamilton tiene nacionalidad alemana, la misma de Michael Schumacher, es la marca Mercedes. Es cierto que Nico Rosberg y Valteri Bottas también han conducido la misma máquina y ninguno de los dos ha podido con el inglés, sobre todo el piloto finlandés que ya ha asumido su papel de segundón ante la incapacidad de poner en aprietos a su compañero. Rosberg, sí que lo consiguió, pero tanto le costó, que al conseguirlo decidió que ya había sido suficiente y ante la duda de poder volver a lograrlo prefirió retirarse y no sembrar dudas.

Hamilton goza del carácter de los campeones. Un carácter que desespera en la pista, por su talento, rapidez y agresividad pero que también desespera a sus adversarios fuera de ella, en los garajes, en el paddock. Además, sabe imponer su criterio, sus necesidades dentro del equipo frente a las demandas de su compañero, algo que es fundamental y que ya a Fernando Alonso le costó varios mundiales, primero en McLaren, precisamente teniendo de compañero a Lewis Hamilton, y en Ferrari, cuando no supo imponer sus galones frente a Felipe Massa. Hamilton es un piloto brillante y un hombre magnético, ha conseguido hacer de sus reivindicaciones, la defensa de los derechos civiles de los ciudadanos negros, una reivindicación de la propia F1, ha conseguido subir al podio con lemas alejados del deporte, del circo de la velocidad y que él representa o defiende.

Ha conseguido en definitiva, convertirse en el sol sobre el que gira la Fórmula 1 conquistando, casi abduciendo, a los jefazos de este deporte, los americanos de Liberty Media. Algo parecido hizo Michael, él era la F1, los comisarios, la FIA bailaban al son que marcaba el alemán. Verstappen, Leclerc representan a la nueva generación, la que debe tomar el relevo, pero el problema no son ellos son sus equipos, la tecnología, las normas que permitan igualar la máquina para ponderar al piloto. En unos meses dará comienzo la era Hamilton, una era que pudo ser española en lugar de inglesa, pero nada de eso ya importa porque lo cierto, la realidad es que ha sido el inglés el que ha batido el récord y el que ha conseguido los títulos.

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