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Marc Márquez, en modo Ultra Instinto

Marc Márquez celebra su victoria en el circuito de Brno.
Marc Márquez celebra su victoria en el circuito de Brno. | EFE

Los que conocen la serie de Dragon Ball, cuyo protagonista es el conocido guerrero sayajin Goku, sabrán que el modo Ultra Instinto es el máximo nivel de fuerza que puede alcanzar cualquier guerrero, casi al nivel de los dioses del Universo. El Ultra Instinto es un poder en el que todo encaja, la concentración del guerrero, la conexión y el control de su fuerza, de sus habilidades, y requiere de un instinto adquirido, propio y único. En esencia, el cuerpo se mueve solo, sabe qué hacer sin pensar con una precisión sobrehumana.

Este fin de semana, con el control demostrado por Marc Márquez el sábado en la sprint y el dominio absoluto el domingo —con récord incluido de la pista—, el piloto ilerdense nos recuerda el talento especial y único que tiene y que no está al alcance de ningún otro piloto de la parrilla.

Esta nueva victoria en Brno —y ya van diez consecutivas—, con su hermano Álex fuera por caída y Bagnaia fuera del podio en la cuarta posición, Marc se escapa en la general y ya tiene tres grandes premios de ventaja. En Ducati le han ofrecido un contrato vitalicio, asombrados por la telemetría y por su capacidad de pilotar, entender y mover la moto. Nadie, ni su propio compañero, ni el recién llegado Jorge Martín —que lucha por volver a reencontrarse con su confianza y que fue séptimo—, ni Bezzecchi con la Aprilia parece que puedan ni siquiera acercarse.

Es la era de Marc Márquez y sólo una lesión o una mala caída pueden frenar al ocho veces campeón del mundo y evitar no sólo que gane este año e iguale a mundiales a Valentino Rossi, sino que le adelante en títulos y carreras ganadas. Él mismo ha dicho que está en su mejor momento, tanto físico como mental, con madurez y la experiencia suficientes, que junto a su talento natural, a su instinto le hacen prácticamente invencible.

El resto —o, mejor dijo dicho, los restos— se lo repartieron en esta ocasión la Aprilia de Bezzecchi, segundo, y la KTM de Pedro Acosta, que ha vuelto al podio después de sufrir mucho en la primera parte de la temporada. Migajas, en definitiva, para una parrilla que observa a Márquez entre admiración y algo de envidia. De hecho, Pecco Bagnaia ya se ha declarado en varias ocasiones contrariado por no poder hacer lo que Marc hace fácil y sencillo. Un jarro de agua fría para las aspiraciones italianas, que se han dado de bruces contra una realidad llamada Marc Márquez tras haber dado a Ducati su primera victoria en el circuito de la República Checa.

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