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Vertappen el intocable y el Titanic de Alonso en Austin

EFE
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En el país de cine por excelencia el gran premio de EEUU nos ha dejado una carrera que nos recuerdan bastantes a dos oscarizadas películas americanas. Empecemos por el ya campeón del Mundo Max Verstappen que pese a salir quinto en la parrilla y no ser el coche con la mejor velocidad punta ha logrado una nueva victoria en Austin. El neerlandés y su equipo Red Bull son como ese equipo de intocables de Eliot Ness que parecía que nada se les podía resistir pese a las dificultades que se les planteaban.

Siguiendo con el símil cinematográfico, la victoria de Max ha sido calculada, sin prisa pero tan eficaz como el arma más precisa, un coche que parece una extensión de él y una estrategia brillante que ha sorprendido a muchos, sobre todo en la primera de las paradas. El piloto de Red Bull es insaciable, lo quiere todo, no le vale sólo con el Mundial, quiere firmar la mejor temporada de un piloto en la historia de F1, y lo cierto es que lo está logrando y ya suma medio centenar de victorias con la lograda este domingo en Austin. Max es un intocable, está en estado de gracia y ni los avances de Mercedes y de McLaren, que siguen apretando y coparon con Hamilton y Norris la segunda y tercera posición, pueden inquietar al campeón.

Y si Verstappen y Red Bull son los intocables, el Aston Martin de Alonso ha sido más como el Titanic que como un monoplaza. Construido para ser la alternativa a Red Bull, con un inicio de temporada brillante Fernando Alonso, pese a remontar en carrera desde el pit lane hasta la décima posición, el coche dijo basta después de un problema en las suspensiones. Los dos Aston Martin han estado lastrados durante todo el fin de semana por una errática evolución del monoplaza que les ha dado un sin fin de problemas con los frenos y la puesta a punto.

Creo que a diferencia del Titanic, Aston Martin está en disposición de ser reflotado, los errores deben convertirse en aciertos en los próximo grandes premios o ya durante la temporada que viene. Pero lo cierto esvque este gran premio ha sido una auténtica tragedia para el equipo inglés. No pudieron pasar de la Q3 en clasificación, en carrera se han visto obligados a salir desde el pit lane y cuando parecía que los tiempos, sobre todo de Alonso, se asemejaban con los de los pilotos de cabeza el coche dijo basta.

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