Hay otro enlace sobre el mismo tema, con lo cual nada se ha perdido, si no que se halla en otro lugar
http://www.libertaddigital.com/nacional/2011-10-30...
Paserifo
Yo no desprecio a ningún extranjero ni tengo nada en contra de otros países y culturas. Me da igual que uno sea protestante, católico, budista o que crea en Odin. Lo que no me gusta es esa cosa tan española, esto sí que es una diferencia, de quedarse embelesado ante lo extranjero y de criticar siempre lo nuestro. Eso es lo que me parece lamentable.
No entiendo muy bien a qué se refiere cuando dice que la izquierda es heredera de lo peor del catolicismo, si me lo puede explicar se lo agradecería.
Los liberales exaltados españoles, insisto no los liberales ni el liberalismo como doctrina política o económica, son un fenómeno singular de España. Ellos decidieron que España había sido un error y que todo lo bueno estaba fuera, un producto típico es el Sr. Azaña. Y como nos guste o no, la historia de España está ligada al catolicismo, se volvieron rabiosamente anticatólicos. Somos el único país europeo donde la izquierda en general es profundamente antinacional, por eso y como curiosidad simplemente para ilustrar lo que digo, en España no hubo nada parecido al fascismo (Falange fueron cuatro gatos), porque la izquierda revolucionaria, o al menos una parte de ella, no se nacionalizó, como ocurrió en Italia o Alemania, o incluso en la misma Francia.
Ah por cierto criticar al liberalismo español del siglo XIX no le convierte a uno automáticamente ni en carlista ni en defensor de Fernando VII, creo que esto es obvio, pero a veces hay que explicar las cosas porque más de uno no se entera
Señor Manupere, creo que se contradice usted en este párrafo:«Lo cierto es que España, a partir de la expulsión de los judíos, creció en todos los órdenes como nunca lo había hecho. Eso es un dato histórico concreto que hay que tener muy en cuenta. El decreto de expulsión fue una tragedia humana y, pienso, una gran injusticia, pero no tuvo una gran relevancia económica.»
Creo que decir que España creció en todos los órdenes a partir de la expulsión de los judíos, es equivalente a decir que la expulsión de los judíos tuvo una gran relevancia económica (entre otras cosas). Si entendemos que el verbo crecer connota algo positivo, se deduce que dicha expulsión fue buena. Pero al final dice usted que piensa que no tuvo gran relevancia económica. (¿¡!?)
Si es tan amable, acláreme una cosa ¿ha querido decir que el crecimiento se debió a la expulsión o que ambas cosas pasaron a la vez, o una después de otra, pero sin guardar relación alguna entre ellas? ¿España habría crecido igual con los judíos? ¿España necesitaba echar a los judíos para crecer?
Estoy hecho un lío.
Ayuda, por favor.
Los muchos comentarios que ha generado este artículo de D. César parece que ha levantado algunas ampollas pero creo que no se ha citado algo importante. La enseñanza también ha estado muy influida por el catolicismo; que a día de hoy todavía se siga estudiando el latín es la mejor muestra. Esa lengua es la oficial del Estado Vaticano y usada en España hasta mediados del siglo XX en las iglesias en la misa.
Sin duda el latín es importante por ser el origen de nuestro idioma, pero si su aprendizaje es en detrimento de disciplinas científico-técnicas explicaría la ausencia total de grandes Premios Nobel en España y toda latinoamérica, exceptuados los de literatura en buena sintonía al dar tanta importancia la lengua.
Salud D. César.
César, acertado me parece su juicio sobre la mentalidad -como aspecto esencial de toda cultura- del pueblo español, en lo que tiene de especial, y aprecio su esfuerzo por documentar y razonar sus orígenes. No obstante, una buena explicación; es decir, que esté dotada de un grado elevado de confianza debería, creo yo, incluir otras variables, además de la correspondiente a la oposición catolicismo/protestantismo -de ningún modo despreciable- en la que se basa su argumentación. Por añadir algo, pienso -como otros anteriormente- en las circunstancias históricas, privativas de españoles y portugueses, de la Reconquista y, tras ella, de la Conquista y Gobierno de las Indias Occidentales, sin olvidar el papel que en esta última desempeñaron ciertos italianos. Puesto a aventurar grados de relevancia de ésta o aquella variable, como conformadora de esa específica mentalidad, preferiría a la última. La Reconquista se hizo con la espada y con la cruz - y, según se creía, gracias a las oraciones de los monjes. Con una y otra, con la ayuda de Cristo, se ganaron tierras y gentes para señorear y prebendas para disfrutar, además de la vida eterna. Ridículo me parece el creer que en aquella tesitura las aspiraciones de los peninsulares poderosos se orientaran hacia cualquier tipo actividades industriosas, y los que no lo eran, bastante tenían con sobrevivir. La cosa se prolongó, en la que otros llamaron América, durante tres siglos. Y cuando prácticamente se acabó, ya no había sitio fácilmente accesible en el concierto económico mundial. El trabajo-trabajo es una maldición bíblica, nadie, salvo en esclavitud, lo hace por nada o por muy poco, sin recompensa proporcional al esfuerzo,y en ésas estamos los españoles hoy, y en ciertas plazas desde mucho antes. César, muchos, traduciendo a nuestros tiempos y a nuestras circunstancias, van a considerar lacerante el énfasis que ha puesto en la laboriosidad de los reformados y judaizantes versus la pasividad orante de los contrarreformados romanizados. Hay también otras variables que han sido explicadas tradicionalmente por el afortunado clima, como el de los "tristes trópicos", del que disfrutamos los pueblos mediterráneos. No son de despreciar. ¿Qué se puede hacer en los inviernos alemanes, sino dar martillazos sin cesar?. De esas saldremos, que lo haremos, cuando terminemos de encontrar y expandamos el sitio que nadie nos va a ceder gratuitamente. Talento no nos falta. Está demostrado. En ello confío.
Atentamente
Señor Arditi, en la izquierda española moderna está lo peor de lo peor del catolicismo español. No han heredado ni una cosa buena.
Los «liberales exaltados» del XIX no servían a intereses extranjeros. Querían, entre otras cosas, que España no se quedara retrasada en los avances técnicos de la época. Lucharon y perdieron y España se quedó, efectivamente, retrasada. Y, por cierto, no pelearon sólo contra Españoles tradicionalistas, sino que éstos recibieron ayuda del extranjero (los cien mil hijos de san Luis). Aunque supongo que estos no serían unos extranjeros despreciables porque no eran protestantes.
¿A qué tanto desprecio a los extranjeros? ¿Cree usted que hay una conspiración desde hace siglos contra España?
No sé al señor Vidal, pero a mí me gustan las cosas españolas, incluso cuando las hacen los extranjeros. Por ejemplo la canción «Eviva España» o «Y viva España», que fue compuesta por unos belgas de la parte flamenca (los que no hablan francés, sino esa lengua que parece holandés, pero no es holandés) y la cantó una chica belga y luego una chica de Noruega, país conocido por sus salmones y por haber conquistado Islandia, tierra de caballos pequeños, mujeres grandes, volcanes y géiseres.
Creo que Vidal confunde la consideración que tenían del trabajo manual las clases altas con la que impregnaba el sentimiento de la mayoría de los españoles. No creo que la mayoría de los campesinos españoles, por ejemplo, sintiera vergüenza de ejercer la misma labor que sus hermanos, padres y abuelos. Éstos, mayormente, desconocían tanto al mentado Eusebio como a las ideas de una nobleza que, por cierto, era bastante burra.
Utilizar una idea tan minoritariamente extendida y con tan escasas consecuencias prácticas como si fuera uno de elementos determinantes de la evolución histórica de España me parece una excusa superficial para atacar al cristianismo católico romano. Vamos, un recurso propagandístico con afán proselitista. Y eso puede hacerse incluso con buenísima intención, que creo que Vidal la tiene.
Lo cierto es que España, a partir de la expulsión de los judíos, creció en todos los órdenes como nunca lo había hecho. Eso es un dato histórico concreto que hay que tener muy en cuenta. El decreto de expulsión fue una tragedia humana y, pienso, una gran injusticia, pero no tuvo una gran relevancia económica.
En fin, en fin... Esperemos a ver qué nos cuenta mi admirado César Vidal en sus siguientes artículos. Y cuando digo que lo admiro, lo digo de verdad: es el autor de quien más libros tengo en mi casa. Sinceramente, le estoy agradecido por sus obras y sus magníficos editoriales, sobre todo de su época en La Linterna. Pero, sinceramente, creo que se equivoca tanto ahora como en su polémica con Pío Moa.
Lo siento, D. César, pero ya ve usted que yo también soy eso que usted llama "peña moísta". Y, aunque le parezca raro, también podría llamárseme "vidalista".
Saludos.
Pues así, a bote pronto, me acuerdo de aquello que decía Sta. Teresa de Jesús "Dios está entre los pucheros".
Y creo que vivió entre 1515 y 1582.
enacid
¿Me puede Vd., decir cuando la Iglesia Católica ha denostado el trabajo?. Porque si uno acude al Catecismo de la Iglesia Católica se dice:
"El trabajo humano procede directamente de personas creadas a imagen de Dios y llamadas a prolongar, unidas y para mutuo beneficio, la obra de la creación dominando la tierra (cf Gn 1, 28; GS 34; CA 31). El trabajo es, por tanto, un deber: “Si alguno no quiere trabajar, que tampoco coma” (2 Ts 3, 10; cf 1 Ts 4, 11). El trabajo honra los dones del Creador y los talentos recibidos. Puede ser también redentor. Soportando el peso del trabajo (cf Gn 3, 14-19), en unión con Jesús, el carpintero de Nazaret y el crucificado del Calvario, el hombre colabora en cierta manera con el Hijo de Dios en su obra redentora. Se muestra como discípulo de Cristo llevando la Cruz cada día, en la actividad que está llamado a realizar (cf LE 27). El trabajo puede ser un medio de santificación y de animación de las realidades terrenas en el espíritu de Cristo."
Si esto es denostar el trabajo....
Por cierto en un comentario anterior aludí a los "liberales exaltados" españoles del siglo XIX, de los que se reía y ridiculizaba con razón Galdós (un liberal), no al liberalismo como doctrina política o a los que profesan esa doctrina. Evidentemente a algún "exaltado", que tiene no solo serios problemas con la comprensión de la lectura sino también con la ortografía castellana (¿Bibrante? deben de ser las nuevas normas de la RAE) no le ha gustado mi comentario.
Espero que en esta serie de artículos (que hay que tener en cuenta que lo que en ellos se digan son generalizaciones) alguno se dedique a porqué el español, por muy ignorante que sea, siempre cree que lo suyo y él mismo es mejor que cualquier cosa que provenga de Hispano América. Sobre este artículo, la ética protestante del trabajo y Escribá... creo que no hay nada en la Iglesia Católica que sirva para apoyar lo argumentado por el señor Vidal, y si lo hay, será la parte pecadora...