
Economía sumergida: ¡entendamos las señales!
“El 2% del PIB, más de 20.000 millones de euros, es el impacto que los técnicos de Hacienda y los responsables de las organizaciones de autónomos estiman que tendrán las subidas fiscales aprobadas por el Gobierno en el aumento de la economía sumergida”
El párrafo anterior, publicado por el diario El Economista, confirma que la nueva subida de impuestos anunciada por el gobierno de España expulsará de la economía formal un volumen de actividad equivalente a un tercio del ajuste presupuestario pretendido. No hablamos de un fenómeno sorprendente: hace dos años, sin ir más lejos, la subida del IVA tuvo un impacto muy similar al que ahora se anticipa.
La “economía sumergida” salva a millones de españoles de la miseria, pero también genera distorsiones significativas. Si no interiorizamos esta dicotomía, nuestra visión sobre esta espinosa cuestión será incompleta y parcial. Por eso, a la hora de buscar soluciones, es importante entender que esta situación precisa de respuestas integrales, que vayan a la raíz del problema.
Numerosos estudios internacionales sobre esta cuestión confirman que las obligaciones tributarias son la variable más importante a la hora de determinar la profundidad de la economía sumergida. Fijémonos, por ejemplo, en las conclusiones de un informe elaborado por Friedrich Schneider, una eminencia en este campo, y su colaborador Dominik Enste:
El estudio de los datos macroeconómicos y microeconómicos de numerosos países sugiere que las fuerzas más importantes para determinar el tamaño y el crecimiento de la “economía informal” son los mayores gravámenes tributarios (…). Cuanto mayor es la diferencia entre el coste total del trabajo en la “economía oficial” y los ingresos que se reciben después de impuestos, mayor será el incentivo para que empleadores y empleados esquiven dicho desfase participando en la “economía informal”
Buena parte de los informes sobre esta cuestión apuntan también que, además de la presión fiscal, debemos tener en cuenta otra variable muy influyente: la calidad de las regulaciones laborales a la hora de incentivar que las actividades económicas se desarrollen por el cauce oficial… o no.
Teniendo en cuenta todo lo anterior, no debería sorprendernos que aquellos países en los que el grado de libertad económica es más pronunciado registran menores niveles de economía informal. Lo vemos en Australia, Nueva Zelanda, Suiza, Estados Unidos, Luxemburgo… cuyas economías incorporan un porcentaje de economía sumergida especialmente bajo. Los números también son inferiores a los nuestros en las economías escandinavas, cuyos insostenibles Estados del Bienestar están siendo reformados desde hace décadas para incorporar grandes dosis de libertad y flexibilidad económica.
Otro punto que debemos tener en cuenta nos llega desde Italia, país que se asemeja al nuestro en lo relativo al peso de la economía informal en el PIB. Allí, el Banco Central Italiano ha subrayado en sus publicaciones que cuanto mayor es la percepción de ineficiencia en la gestión del gasto público, menor es el grado de cumplimiento Esta lección es muy importante para un país como España, donde existe una amplia percepción de que el manejo de los presupuestos estatales es mejorable.
Teniendo en cuenta todo lo anterior, ¿qué podemos hacer para que el peso de la economía informal en la economía de nuestro país sea inferior?
- En primer lugar, sería recomendable asumir una simplificación profunda de nuestro sistema tributario. Esta actuación, inspirada en los modelos del “flat tax”, permitiría reducir trabas burocráticas y adoptar un marco fiscal más amable.
- En segundo lugar, la adopción de una profundísima agenda de liberalizaciones sería imprescindible. Si la sociedad demanda la prestación de una actividad económica, las reglas o normas que la prohíban o limiten no conseguirán erradicarla, sino condenarla a la informalidad. Por eso, la eliminación de dichas barreras permitiría que importantes segmentos de la economía sumergida salgan a la superficie.
- En tercer lugar, necesitaríamos abordar una reforma laboral basada en la flexibilidad y los acuerdos voluntarios entre empleador y empleado. Esto permitiría incorporar a la economía formal a numerosas empresas y trabajadores que jamás lo harán dentro del paradigma vigente. Mientras salarios y contratos estén marcados por decisiones políticas, la economía seguirá creando válvulas de escape alternativas.
Las tres medidas expuestas suponen una ruptura con la respuesta habitual a este reto. Es habitual escuchar argumentos a favor de otorgarle un más poderes al fisco para solucionar esta cuestión. El problema de ese planteamiento es que, si bien podría detectar correctamente quienes son los componentes de la economía no oficial, no conseguiría incorporarles con éxito a la economía formal.
Por eso, antes que abogar por estas soluciones miopes, es fundamental entender las señales que nos manda el auge de la economía sumergida en España. Y esas señales nos dicen que pagamos demasiados impuestos, mantenemos excesivas rigideces normativas e intervenimos sobremanera el mercado laboral.
Este asunto ha sido tratado con gran acierto por mi compañero de bitácora Ángel Martín Oro. En “Que no nos cuenten milongas sobre la economía sumergida” (Parte 1 y Parte 2) trató el tema con acierto y solvencia. Igualmente recomendable es este informe de Libre Mercado sobre pobreza y economía informal en España.
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¡Cierto! Por mucho que se intensifiquen los controles, esa economía nunca aflorará si no hay reformas que acomoden las necesidades reales del país al marco oficial... ¿De qué sirve consolidar una economía oficial casi aristocrática, a golpe de BOE, si otra parte de la economía queda proscrita, en muchos casos por no tragar con leyes nefastas como las del salario mínimo?
Coincido con el autor y con el anterior comentarista. Perseguir el "fraude" no afloraría esa economía sumergida, pues no solucionaría los problemas que han enviado a esos millones de personas a dicho sector. Lo que hay encima de la mesa es el problema de la combinación de altos impuestos, excesivas regulaciones y límites a la competencia. A solucionarlo.
Un concepto que se olvida frecuentemente es que la economía sumergida, no deja de ser una actividad económica. La única diferencia es que escapa al control del estado, con lo que ello tiene de ventajas e inconvenientes para los que están metidos en ella. Pero que escape al control del estado no significa que no este sujeta a las reglas básicas de una actividad económica, tales como oferta y demanda, leyes de incentivos, productividad, costes, competitividad etc…. Hacerla aflorar, con la actual legislación tributaria y laboral, significa en gran medida hacerla desaparecer, es decir destruir actividad económica. Al final y en gran parte, la economía sumergida y la economía subvencionada (cine, minería, fotovoltaica,agricultura, etc.…) son primas hermanas. Sectores económicos que no pueden o no quieren competir en igualdad de condiciones con otros sectores productivos. La diferencia es que unos no producen dinero para el estado (impuestos), y otros directamente se lo quitan (subvenciones). La solución ya esta apuntada: primero disminución de impuestos, regulaciones laborales y liberalización de mercados , y luego ya nos planteamos como hacer aflorar la economía sumergida. Saludos.
Y los que no estamos sumergidos es porque tenemos nómina a vista y no podemos... Anda que si no iba a estar dejando que me desplumen estos parásitos.
El comentario de marques comparando la economía sumergida con otras actividades regladas no merece respuesta. Dice marqués que la economía sumergida tiene sus reglas; en efecto, el mundo de la mafia también las tiene. Resulta curioso que alguna vez haya pensado yo que marqués escondia a alguien más serio. En la revista Actualidad Económica de julio de 2012, revista que suele seguir los postulados más liberales, hay un gráfico sobre este tema (pag. 47) que echa por los suelos el argumento del autor. Este gráfico evidencia que hay paises con muchísima presión fiscal y muy poca economía sumergida. En paises como el nuestro, donde todos sabemos nuestra mentalidad, el mejor sistema es el de mucho palo y poca zanahoria. La inspección fiscal ha de tener muchos más medios y trabajar más a pie de calle.
No sé qué me produce más sorpresa, si la afirmación de que los postulados de Actualidad Económica son liberales -algún día alcanzaré a entender qué significa liberal para algunos- o la fe que tiene El señor de los anillos en la superioridad práctica e incluso moral que tiene el gobierno sobre las personas. En cuanto a la mención a la mafia, ¿no es el Estado una mafia en sí misma? Como siempre, muy oportuno el artículo del Sr. Sánchez de la Cruz y con documentos muy interesantes. La comparativa de Marqués entre economía sumergida y economía subvencionada me parece sensacional. Es una perspectiva de mucho calado.
Es normal que algunos postulados y conclusiones de corte liberal, le resulten un poco difíciles de entender y digerir al principio. No se preocupe, es normal. Nadie se hace liberal en dos tardes, todo lleva su tiempo. Si persevera seguro que lo conseguirá. Frecuentar un blog como este es un magnifico primer paso en su conversión al liberalismo militante. Yo le sigo teniendo por una persona seria. Con una forma un poco irritante de debatir, pero seria y bienintencionada. Con respecto a la economía sumergida y su evidente parentesco con la subvencionada, se entenderá mejor con un ejemplo de plena actualidad. Imaginémonos que un sector productivo español hubiera, mediante practicas de fraude fiscal y economía sumergida, dejado de abonar al estado en impuestos y cotizaciones sociales 1.000M€ al año. La gente diría: “Fíjense, si desde el año 1990 dicha actividad hubiera salido a la luz el estado habría ingresado 22.000M€ que hubieran podido dedicarse a asegurar las pensiones y a mejorar la asistencia hospitalaria. Medidas de policía tributaria que hagan aflorar el dinero negro en ese sector son las necesarias para salir de la crisis.” Ahora bien sí dicho sector se llama “del carbón” y nos ha costado 24.000M€ desde el año 1990, entonces no…… es que eso es distinto…..muy distinto…… vamos que…….no se como decirlo….. más claro el agua. Saludos. http://www.libremercado.com/2012-07-05/los-mineria-del-carbon-entierra-24000-millones-del-contribuyente-1276463169/
Clarísimo Sr. Marqués. Algo nos falla cuando planteamientos tan cristalinos no se entienden / no se quieren entender. Debe ser que somos malos comunicadores o que no somos capaces de compensar tantos años de lavado colectivo de cerebros.
Ho pin: Efectivamente hay un condicionante mental producto de muchos años, en el caso de la derecha española en gran parte heredado del franquismo, que considera que el estado debe tutelar nuestras actividades , ya que dejados a nuestro libre criterio confundiríamos libertad con libertinaje. Ese condicionante actúa como una barrera o velo que les impide cuestionar determinadas verdades definidas por el "pensamiento único". El "pensamiento del estado ". El estado como órgano de planificación “económico-social”. Se han introducido en la mente de la gente tantas premisas falsas (el estado cuida de ti, el hombre es siempre egoísta, los riqueza no es buena, la igualdad es un valor positivo, la pobreza se erradica con generosidad, etc…) que todo su sistema de razonamiento lógico esta completamente deformado , no siendo capaces de ver lo evidente. saludos.
Estoy seguro de que usted está subvencionado de una forma u otra y no por ello le van a inspeccionar, estimado contertulio que confunde churras y merinas.
Cuando se tiene cerebro se puede lavar.
Y me está entrando a mi una duda dado su nick y pensamiento, lo de elegir "marqués" ¿no será por el De Sade?
A fin de cuentas en la obra del marqués De Sade no se defiende sino el egoismo más absoluto. Vaya, vaya,... y yo que pensaba que el nick venía de veleidades nobiliarias.
Disculpeme si a partir de ahora me tomo a cachondeo sus opiniones, señor De Sade, dado que se nota que quiere usted equiparar lo inequiparable con indudable motivo de que se aburre y le gusta encizañar.
Si se refiere a subvencionado en términos netos, se equivoca. En asuntos concretos, evidentemente. Justamente ahora acabo de tomar un autobús. Precio: 1€, coste real aproximadamente 1,50€. Hagamos un trato, no me subvencione el autobús, pero deje libertad de empresa.
No se preocupe, muchas de las personas que conozco tampoco se toman en serio mis opiniones, en ese aspecto estoy vacunado. Para satisfacer su curiosidad, le diré que Marqués es mi primer apellido, así se apellidaba mi padre y así se apellidan mis hijos. Es un apellido muy común en el concejo de Cudillero (Asturias) de donde es originaria mi familia.
Interesante, pero el hecho de que use su apellido no es por casualidad ni mucho menos. Un psicólogo avezado le indicaría que le gustaría mucho pertenecer a la nobleza, lo cual es frecuente en ciertos ultraliberales que no rechazan privilegios del Antiguo Regimen.
@El Señor de los Anillos Se fija Vd. solamente en una variable, la presión fiscal, pero no en las otras que he apuntado. Si considera todas, comprobará que, efectivamente, son los países con mayor grado de libertad económica los que menos informalidad registran. Considere que los países escandinavos tienen dos veces más economía informal que Suiza o Hong Kong, y sin embargo menos que España, precisamente porque en Suecia, Dinamarca o Noruega hay más libertad económica que, por ejemplo, en España.
Economía sumergida: entendamos las señales (I). 2. Economía sumergida: entendamos las señales (II). 3. Liberalizar para aflorar la economía