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Tiene que ser él

Florentino Pérez saludando a la afición el pasado fin de semana en el Ramón Sánchez-Pizjuán de Sevilla.
Florentino Pérez saludando a la afición el pasado fin de semana en el Ramón Sánchez-Pizjuán de Sevilla. | Cordon Press

Yo soy de los convencidos de que si el Real Madrid hubiera seguido los consejos que le llegan desde fuera, incluidos por supuesto los míos, de ningún modo tendría, entre otros títulos menores como Copas del Rey, Mundiales, Intercontinentales y Supercopas españolas y europeas, 36 Ligas y 15 Champions, que son los títulos que en realidad importan. Si, de don Santiago Bernabéu para acá, los dirigentes del club nos hubieran hecho caso a los periodistas, es muy probable que hoy el Real Madrid fuera, por ejemplo, el Barça y no el equipo que es. Pero, fundamentalmente Bernabéu y Florentino Pérez, han tenido el buen criterio, la suficiente personalidad y el imprescindible buen gusto de pasar de nosotros y hacer básicamente lo que ellos querían hacer y no lo que nosotros pretendíamos que hicieran. Y como en el Madrid han seguido su propio instinto y no el nuestro, gracias a eso el club blanco es hoy el mejor, el más famoso, el más querido y el más reputado del mundo y no uno del montón. Si al menos quienes opinamos desde fuera, y no me refiero solo al periodismo, tuviéramos un tanto por ciento de acierto significativo, yo abogaría porque desde el club se atendieran las voces de esas personas, pero es que el porcentaje es desastroso.

Por ejemplo: ¿Qué se dijo del entrenador Zinedine Zidane? Pues de él se dijo que era un parche, que el Real Madrid estaba buscando a su propio Pep Guardiola, que no tenía la experiencia suficiente como para dirigir a un club tan importante. Hubo incluso un queridísimo compañero que le recibió diciendo que, como técnico del Castilla, el día anterior había sido incapaz de ganarle a La Roda. Pues bien, tres Copas de Europa, dos Ligas, dos Supercopas de España, otras dos europeas y dos Mundiales de Clubes. Fue nombrado entrenador del primer equipo un 4 de enero de 2016, el 31 de mayo de 2018 anunció que lo dejaba, volvió el 11 de marzo de 2019 y se fue el 27 de mayo de 2021. Me he tomado la molestia de hacer el cálculo: entre su primera y su segunda etapa al frente del equipo, Zidane estuvo en el banquillo del Real Madrid un total de 1.686 días, o sea que ganó una Champions aproximadamente cada año y medio de todos los que permaneció en el club. Sí, sí, Zidane. Zinedine Yazid Zidane, el que no había sido capaz de ganarle a La Roda. Imaginaos si, por un momento, por la cabeza de los dirigentes hubiera pasado la idea de continuar con Rafa Benítez, que era (y es) un hombre muy respetado por el periodismo deportivo español, entre otras cosas porque se lo ha ganado, y no apostar por Zidane. Es muy probable que el Madrid no tuviera hoy quince Champions.

Y, en su segunda etapa, puesto que en la primera estuvo bien considerado, de Carlo Ancelotti se dijeron más o menos los mismos lugares e idénticos clichés que se repiten ahora de quien, si no se acaba el mundo, será el sucesor de Álvaro Arbeloa en el banquillo, José Mourinho. De Ancelotti se dijo que era mayor, se afirmó que llevaba tiempo fuera de onda, que por eso estaba entrenando al Everton… Se trató de influir en el Madrid apelando de un modo descalificador a la edad de Ancelotti, que me parece que llegó aquí con 63 años, cuando ahora, con 66, resulta que está dirigiendo a la selección de Brasil, que es probablemente el equipo nacional con más presión del mundo. Esta crítica a la edad es como un virus que se ha extendido por ahí, como si cumplir años descalificara a alguien en la carrera por un trabajo, como si una persona fuera peor por tener más años y no mejor al atesorar más experiencias…

Por eso tiene que ser Mourinho. Podría venir aquí a relataros ahora el historial de Mou o sus éxitos… Mou es, en mi opinión, el mejor entrenador que ha tenido el Real Madrid posiblemente a lo largo de toda su historia y seguro que lo ha sido en el último medio siglo. Y no tiene que ver con sus triunfos, que fueron algunos, sino con su concepción de lo que debe ser un club de fútbol. No ganó la Champions con el Real Madrid, eso es cierto, pero lo enderezó o, como dijo el otro día Florentino con Josep Pedrerol, abonó el camino de los éxitos futuros. Kirk Douglas no ganó jamás el Óscar pero sus actuaciones en El loco del pelo rojo, Cautivos del mal, Espartaco o Senderos de gloria lo merecieron sin lugar a dudas. Protagonizó su última película en 2005, con 89 años, y no creo que hubiera nadie tan tonto como para decir que no estaba preparado porque era muy mayor.

Es él, tiene que ser él, porque tras el paso devastador del tsunami Xabi Alonso el Real Madrid necesita un electroshock. Y tiene que ser él, entre otras cosas de menor relevancia, por los nombres de quienes no quieren que sea él, que son más o menos los mismos que no querían que lo fuera en 2010, cuando vino la primera vez. Dieciséis años después, la cuadra de Valdano atacará de nuevo, con la ventaja añadida de que los hijos de Mou ya son mayores de edad y nadie los va a poder perseguir por la calle. Como en 2010 tiene que ser Mou y exactamente por los mismos motivos que Valdano no lo quería entonces. Ayer le oí decir al payador perseguido que al principio pondrá su cara más seductora, a él que solo ha tenido una cara, que es precisamente la de la seducción. Tiene que ser él porque va a trabajar y no a aparentar. Tiene que ser él porque va a querer demostrarse a sí mismo que todavía está en forma. Tiene que ser él porque este sí que va a ser capaz de cambiar un partido desde el banquillo. Tiene que ser él porque va a estar encima del jugador, lo va a exprimir, le va a volver loco. Tiene que ser él porque conoce muy bien el Real Madrid y es consciente de su necesidad actual. Tiene que ser él porque se mereció ganar la Champions con el Real Madrid y se merece intentarlo ahora. Y tiene que ser él, entre una larguísima lista de otras cosas, porque, probablemente sin él saberlo, nos llevó al futuro y nos puso delante de los ojos el caso Negreira. Y, aunque tendría que serlo por todo esto, va a serlo también porque el club necesita dejar clara su independencia de criterio con respecto a quienes, desde fuera, solo pretenden mangonear. Este segundo advenimiento de José Mário dos Santos Mourinho Félix será tan recordado dentro de unos años como el de Carlo Ancelotti, ya lo veréis. Bem-vindo, Jose. Bienvenido a casa. Tienes que ser tú. Vas a ser tú. Y nos vamos a divertir.

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