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Cuando el Real Madrid perdió en Barcelona la Final de la Copa de Europa

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Por Antonio Rodríguez

El Real Madrid vivía sus mejores años. Era Abril de 1969 y se disponía a jugar su tercera final de Copa de Europa consecutiva. La generación ye-ye, la de Brabender y Emiliano, la de aquel mocetón llegado de Estados Unidos llamado Clifford Luyk, que al pedir la nacionalidad española en la embajada americana, se ofendieron porque no entendían su decisión. El Madrid de aquel recién llegado, Vicente Ramos, cuya bisoñez aterrizada desde Estudiantes rejuvenecía las arterias blancas, junto a Vicente Paniagua, Cristóbal Rodríguez o Toncho Nava. Lolo Sáinz y Sevillano ya eran historia.

El Madrid de Miles Aiken, el héroe de Lyon un año antes, tras ganar al Startak de Brno, pero que en aquel 1969 de revueltas estudiantiles en Harvard, de la celebración de Woodstock, de la retirada de las tropas españolas de Ifni y de la llegada de Richard Nixon a la presidencia, tenía las de perder en su enfrentamiento con el entrenador. Porque quien mandaba en la Casa Blanca, directivos al margen, era Pedro Ferrándiz.

Pues aquel Real Madrid, el que paseaba su caché y su chaqué por canchas españolas, tenía un 24 de Abril el compromiso de disputar su tercera final de Copa de Europa consecutiva, ante el TsKA Moscú. ¿Escenario? BARCELONA.

La decisión de Raimundo Saporta junto con la insistencia de Juan Antonio Samaranch, por aquel entonces Delegado Nacional de Educación Física y Deportes, trajeron tal evento a España. Pero claro, no podía ser Madrid. El otro ofrecimiento fue la Ciudad Condal, que en su Palacio de los Deportes acogió un capítulo más en la historia del baloncesto. Y menuda historia.

Los moscovitas contaban con el grueso de la selección soviética, puesto que ya era el equipo de ejército, y todos eran reclutados más pronto que tarde: el veterano Guennadi Volnov, Yuri Selikhov, el gigante Andreev o un joven muy pujante llamado Sergei Belov eran las estrellas de una nación que se aunaban en tal club. Y su entrenador, el mítico y genial base Armenak Alatchachan, un discípulo del viejo "zorro plateado" (ni tan viejo, ni tan plateado por aquel entonces) Alexander Gomelski, que aún así, maniobraba desde la sombra...y desde el banquillo.

"Yo no estaba de acuerdo que la final se disputase en Barcelona. Es España y eso no es campo neutral" reconoció Gomelski comentar en su momento a William Jones, secretario general de la FIBA. "No te preocupes. Es Barcelona. Ya verás como os acaban animando a vosotros" Me dijo. ¡Y era verdad! Entendí entonces la rivalidad entre Barcelona y Madrid".

Pues sí. Era Barcelona, pese a la extrañeza de algunos. Más en concreto, el Palacio de los Deportes de Montjuic, aquella sede que vestimos de gloria cuatro años después, cuando la Selección Española consiguió la medalla de plata del Eurobasket'73, tras derrotar a la URSS en semifinales. Aunque el escenario, aún no estaba tan engalanado "Entre otras cosas, la pista aún era de cemento" recuerda otro componente de las jóvenes huestes madridistas, Vicente Paniagua.

Sobre el apoyo o no del público, muchos lo vieron de manera muy diferente. La crónica de Manuel Espín en "El Mundo Deportivo" difiere mucho de otras opiniones:

"La final contó, en efecto, con un marco brillante, formado por un público que se volcaría hacia el equipo madridista con un fervor y una entrega que los mismísimos socios del Real Madrid no habrían conseguido superar (...) La afición catalana, como esperábamos todos, supo estar a la altura debida haciendo honor a la confianza que nuestros poderes deportivos habían depositado en ella. El jugador número seis respondió plenamente..."

Una imagen del partido

Pedro Ferrándiz reconoce que animaron a los rivales todo el partido, más incluso que en el propio Moscú.

"Era una vergüenza. Saltan los equipos a la cancha y ya la gente empezó a gritar TSKA, TSKA. Y eso solo fue el principio" confirma Justo Conde, secretario de dirección del diario barcelonés "Dicen" y responsable de la sección de baloncesto. "Pedí a mi director escribir la editorial para reflejar todo aquello. Sobre todo la gente se encrespó aún más con las decisiones de aquel árbitro yugoslavo, Belosevic, que descaradamente pitó a favor del Real Madrid". Periodista de Barcelona, le pareció impropia la actitud del aficionado allí congregado. "El caso es que a partir de ahí, cuando iba por el Palau, algunos me increpaban por haber escrito eso. En fin".

Ni tanto, ni tan calvo, según otros. "El público sí nos apoyaba", recuerda Vicente Paniagua, "pero es verdad que al final, con las polémicas decisiones arbitrales, se encendió y empezó a animar a los soviéticos".

Foto del partido en la revista "Rebote"

El caso es que el Real Madrid ya había ganado en Moscú. Gran victoria que algunos recordaban por todo lo que les sorprendía alrededor. "Tras la llegada a Moscú y al hotel en concreto, nos hicieron una recepción con una cena". Primeros recuerdos de Vicente Ramos por Europa en sus primeras expediciones con el Real Madrid. "Y lo que me llamaba la atención era un bol inmenso lleno de caviar. Yo no había visto tanto caviar junto en mi vida. Luego, conseguíamos latas de hasta dos kilos. Pero aquello..."

En verdad que el partido fue memorable. Debieron disputarse dos prórrogas para que el TsKA saliera como vencedor y campeón de Europa (99-103). El tiempo extra fue agotador, sobre todo para un Real Madrid que basaba gran parte de su juego en los contragolpes. Emiliano, Brabender, Vicente Ramos, Luyk y Aiken disputaron casi el total de los 50 minutos, con algunos minutos de los novatos Cristóbal Rodríguez y "Toncho" Nava en posiciones interiores, supliendo a Clifford Luyk, que cometió su quinta falta en el minuto 38. "Jugábamos con 5 jugadores. No había rotaciones. Y siempre recuerdo que Ferrándiz le decía a Luyk que '¡no cometas la cuarta!'. No hablo ya de la quinta, sino la cuarta falta" afirma Vicente Paniagua. El desgaste que sufrió el Real Madrid en la lucha por los rebotes, con Luyk y Aiken sobre las torres rivales -Andreev fue el primer pívot europeo rápido y coordinado de Europa, con sus 2.14 de estatura-, para poder asegurar el rebote defensivo y poder correr, fue brutal. Sin Luyk, Andreev, Volnov y Lipso -"un Robertas Javtokas de la época" según Vicente Ramos, tuvieron su trabajo mucho más cómodo.

"Hemos vencido porque teníamos ocho jugadores. Ustedes tienen cinco" Así de explícito se mostraba Alatchachan, orgulloso de aquel preciado trofeo en sus primeros años como entrenador. "Mantuve el trío base, Andreev-Belov-Kapranov, y con los otros dos puestos, fui rotando con cinco hombres del mismo valor".

Belov recoge el trofeo de campeón del CSKA

Viendo imágenes del partido, en verdad fue un espectáculo. Tanto Andreev fue capaz de taponar hasta cuatro lanzamientos consecutivos en la misma jugada, como el Real Madrid sacaba contragolpes con la precisión medida a la que ellos estaban acostumbrados.

La polémica vino cuando se anuló una canasta a Sergei Belov, totalmente legal para los cronistas de la época, en los últimos segundos de la primera prórroga. Aunque si hay que destacar una jugada, fue un fallo bajo el aro de Miles Aiken en la segunda prórroga, haciendo perder todas las posibilidades de victoria a los blancos. Jugada que quedó marcada para muchos y de las situaciones que Vicente Ramos recuerda con más claridad: "Je, je. Fue la sentencia de Aiken. Ferrándiz no se lo perdonó". Las malas relaciones aquel año explotaron en esa jugada. Ferrándiz reconoce con el tiempo que hubiesen limado asperezas si se hubiese ganado aquel trofeo. Pero nunca con esa jugada. Miles Aiken, santo y seña del club madrileño durante varios años, se despedía así del club blanco para emigrar a Napoles un año después.

Miles Aiken, en acción durante el partido

"Perder esa final nos hizo mucho daño. Piensa que hubiese sido la tercera Copa de Europa consecutiva conquistada. Hubiésemos seguido en lo más alto. Sin embargo, ya no llegamos a una final hasta 1974, en Nantes" reconoce Ramos con cierta amargura.

Los tiempos han cambiado. El Sant Jordi se vestirá con los colores de cuatro aficiones. El Real Madrid tiene una asignatura pendiente con la historia y con esta ciudad.

(Fotos: Euroleague y Fundiación Ferrándiz)

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comentarios
1 Sergi, día

Si os gusta el baloncesto, no podeis pasar la oportunidad de vistar este blog, podeis votar, opinar y sugerir ideas para proximos articulos Gracias a todos ;)! http://basquetadictos.blogspot.com/

2 Ignacio Garcia Suarez, día

Este partido que usted nos relata el palau estaba en silencio a excepción de los madridistas que se querian hacer notar a favor del equipo blanco hasta que el arbitraje se torno a favor de los de la capital y fue cuando los barcelonistas empezamos a apoyar al equipo sovietico.Al principio ni sovieticos ni rusos ni apoyo a nadie.

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