Michael Ballack, con su gol, ha acabado con la marea roja coreana y ha clasificado a Alemania a su séptima final de la Copa del Mundo. La labor del colegiado suizo Urs Meier ha sido impecable. Para vergüenza del aún vicepresidente de la FIFA Ángel María Villar, los germanos sí han conseguido para su encuentro con Corea un trío arbitral a la altura de las circunstancias.
L D (EFE) Michael Ballack, la estrella alemana del Bayer Leverkusen truncó así el sueño coreano de seguir haciendo historia también en Japón. Ballack no pisará, sin embargo, la tierra prometida. La cartulina amarilla que vio en el minuto 70 le privará de jugar la final del día 30 en Yokohama, en la que Alemania aspira a igualar el récord de cuatro títulos mundiales en poder de Brasil. El equipo germano, tres veces campeón del mundo y nueve entre los cuatro mejores, se batía no sólo por alcanzar su séptima final, sino también en defensa del honor europeo mancillado por las derrotas sucesivas de Polonia, Portugal, Italia y España a manos de Corea. Alemania logró lo que no había conseguido el presidente de la Federación Española de Fútbol, Ángel María Villar. El trío arbitral estuvo formado por un colegiado de primer nivel (el suizo Urs Meier), que estuvo auxiliado en las bandas por dos líneas (francés y checo) de comprobada experiencia internacional.
Hasta este Mundial asiático, Corea no había ganado ninguno de sus 14 partidos mundialistas anteriores, y en los últimos 20 días ha obtenido ya cuatro victorias. Su despedida ha sido honrosa, su despertar menos amargo de lo que temía. Rudi Voeller lo anticipó. Alemania esperaría atrás a los veloces coreanos, y así lo hizo durante 15 minutos. El rubio Lee Chun-soo aprovechó la pasividad germana para emprender sus correrías. En el minuto 7 disparó desde la media luna y encontró la primera mano del guardameta Oliver Kahn. Pasado el primer cuarto, Alemania se aventuró en territorio coreano. Marco Bode centró desde la izquierda pero, en un equipo de estatura media de 188 centímetros, el balón colgado le cayó al más chico, Oliver Neuville (171). La defensa coreana tapó bien los centros de Bode por la izquierda y de Schneider por la derecha. El mejor cabeceador del Mundial, Miroslav Klose, sólo tuvo una ocasión. Fue en el minuto 40, pero, para su desgracia, tuvo que rematar con el pie. Estrelló el balón contra la defensa ante la desesperación de Ramelow, que esperaba, desmarcado, el balón dentro del área.
Klose cabeceó por primera vez en el m.62, pero sin fuerza. Siete minutos después fue sustituido por Bierhoff. Corea se echó atrás y Guus Hiddink puso en punta al goleador Jung-hwan Ahn en sustitución de Hwang Sun-hong, poco inspirado durante todo el primer tiempo. Alemania ofreció la misma escasez de ideas que en sus anteriores partidos. El central Ramelow, ante la ausencia de directores en el centro del campo, tenía que subir el balón y centrarlo. La alternativa eran los saques larguísimos de Kahn. El gol llegó a 16 minutos del final en un contragolpe de Neuville, que acertó a centrar raso y, entre dos defensas, encontró la bota salvadora de Ballack. El desde la próxima temporada jugador del Bayern Múnich necesitó dos tiros para batir por bajo a Woon-jae Lee, que había rechazado el primer remate.
Pero el carácter indomable que Hiddink ha transmitido al equipo coreano le llevó, no obstante a luchar hasta el último instante. Ji-sung Park tuvo en su bota derecha el empate en el minuto 91. Su remate de refilón se perdió en la grada. Fue el último cartucho. El primer equipo asiático que se plantaba en una semifinal, permanecerá en Corea para dirimir el tercer puesto con el perdedor del Brasil-Turquía. Alemania, campeona en 1954, 1974 y 1990, comparecerá el 30 de julio en Yokohama con pretensiones de cumplir la pesadilla que aterroriza a Pelé: igualar las cuatro coronas de Brasil.
Ficha técnica del partidoAlemania, 1: Oliver Kahn; Christoph Metzelder, Carsten Ramelow, Thomas Linke; Torsten Frings, Bernd Schneider (Jens Jeremies, m.82), Dietmar Hamann, Michael Ballack, Marco Bode; Oliver Neuville (Gerald Asamoah, m.87) y Miroslav Klose (Oliver Bierhoff, m.69)
Corea del Sur, 0: Lee Woon-jae; Choi Jin-cheul (Lee Min-sung, m.55), Hong Myung-bo (Seol Ki-Hyeon, m.79), Kim Tae-young; Song Chong-guk, Park Ji-sung, Yoo Sang-chul, Lee Young-pyo, Hwang Sun-hong (Ahn Jung-hwan, m.53); Cha Du-ri y Lee Chun-soo
Gol: 1-0, m.74: Michael Ballack
Árbitro: Urs Meier (SUI), asistido en las bandas por Frederic Anault (FRA) y Evzen Amler (CZE). Tarjeta amarilla a Ballack (m.70), Neuville (84) y Lee Min-sung (98)
Incidencias: 65.256 espectadores. Lleno total en el Estadio Copa del Mundo de Seúl. Temperatura de 23 grados y humedad del 73 por ciento. Los espectadores dedicaron una cerrada ovación a su equipo al final del partido y durante varios minutos siguieron cantando consignas de ánimo