
Además
de posibilitar la clasificación auriverde, Luiz Felipe Scolari,
'Felipao', logró aquello que pocos creían posible: imprimió un estilo
personal de dureza y disciplina.
Cuando asumió el cargo, en junio de 2001, Brasil buscaba recuperarse de una serie de tropiezos en las eliminatorias sudamericanas y logró el boleto al Mundial cambiándole la cara, al formar un grupo que pasó a denominarse "la familia Scolari".
Zaguero central de pocos recursos técnicos, famoso por su disciplina táctica, Scolari se convirtió en uno de los más exitosos entrenadores brasileños de la actualidad, orientando a sus equipos a una fuerte marcación en todo el terreno.
Después de conducir a Gremio al campeonato provincial de Rio Grande en 1987, Scolari pasó al fútbol árabe, y fue campeón de Kuwait (1990) y de la Copa del Golfo, con el club Al Qadsia.
El primer título importante como entrenador llegó en 1991, cuando al frente del modesto Criciúma (Santa Catarina) ganó la Copa de Brasil.
En 1994, de retorno a Gremio, ganó la Copa de Brasil, seguida por la Copa Libertadores de América y el campeonato 'gaúcho' de 1995, la Recopa Sudamericana y el Campeonato Brasileño 1996.
Luego, al frente de Palmeiras, obtuvo la Copa de Brasil y la Mercosur de 1998, la Libertadores 1999 y el torneo Rio-Sao Paulo de 2000.
A principios de 2001 se hizo cargo de Cruzeiro y lo condujo a la victoria en la Copa Sur-Minas, hasta que en junio tomó las riendas de la selección.