
Campeón olímpico en Sydney 2000, ganador de la Copa de Africa de Naciones y mejor futbolista de Africa ese mismo año, Patrick Mboma espera que el Mundial 2002 sea la cúspide de su carrera.
Nacido en Douala, Mboma se trasladó con su familia a Bondy, cerca de París, a los dos años de edad. En 1990 se incorporó al centro de formación del París-SG y el club de la capital lo cedió en prestamo al Chateauroux (Segunda División).
Mboma volvió a París por una temporada y se estrenó en Primera División. En 1995 pasó al Metz y ahí se revelaron sus cualidades.
Tras un paso por Japón, Mboma fue convocado a la selección para su primer Mundial, en Francia-98.
Se destacó en la punta del ataque de Camerún y anotó el gol del empate frente a Chile (1-1), aunque el resultado significaba la eliminación de los Leones Indomables.
Luego firmó con el Cagliari italiano y en 2000 fue transferido al Parma.
Después de la consagración olímpica y el trofeo al mejor jugador africano, ganó la Copa de Africa de Naciones en 2000 y 2002.
Víctima de una serie de lesiones, a menudo se quedó en el banco de suplentes del Parma, por lo que pasó a mitad de esta temporada al Sunderland inglés y ahora se consuela con la perspectiva del Mundial 2002, tal vez el segundo y último, porque a los 31 años, ya no tiene tiempo para perder.