
Si
existe un hombre que haya contribuido decisivamente al advenimiento
de la selección eslovena al más alto nivel europeo, ese es el joven
técnico Srecko Katanec, quien supo insuflarle la confianza y disciplina
que tanto le faltaban desde la independencia de Eslovenia, en 1992.
Antes de su llegada, en julio de 1998, Eslovenia se encontraba en los abismos de la clasificación de las naciones europeas: sólo pudo conseguir un punto en los ocho partidos de clasificación para el Mundial Francia-98. Pero Katanec logró que sus jugadores supieran multiplicarse y obtuvo como recompensa a sus esfuerzos la clasificación para la Eurocopa 2000.
Katanec llegó al frente de la selección con un mínimo de experiencia: una temporada como entrenador de Hit Gorica y dos años dirigiendo la Sub-21 eslovena. Como jugador, este ex internacional yugoslavo, y luego esloveno, fue centrocampista defensivo.
Comanzó su carrera de jugador en los clubes de Ljubljana, su ciudad natal, siguió en los dos grandes equipos de la época, Dynamo de Zagreb y Partizán de Belgrado, y luego pasó VfB Stuttgart de Alemania Federal.
Pero fue en Italia, en Sampdoria de Génova, que completó su tarjeta de visita, con la Recopa de Europa (1990), un Campeonato y una Copa de Italia (1991 y 1994).