
De niño, Adel Sellimi soñaba con llegar a ser algún día futbolista profesional. A la temprana edad de 10 años, entró a formar parte de su primer equipo, el Africain de Túnez. Permaneció allí 14 años, durante los cuales hizo realidad su sueño y logró dos títulos del campeonato de liga tunecino y un torneo de Copa. El joven delantero pronto se convirtió en una superestrella en su país, un honor que no le agrada, por ser una persona reservada y familiar. En septiembre de 1993, contra Alemania, vistió por primera vez la camiseta de su selección. Desde entonces, ha jugado con el combinado tunecino más de 70 partidos, algo que no ha logrado ningún otro jugador de su país.
Los primeros destellos de Sellimi en el plano internacional llegaron en la Copa Africana de Naciones de 1996, cuando Túnez jugó la semifinal. En ese partido, disputado contra Zambia, Sellimi marcó dos goles y fue para muchos uno de los mejores jugadores del torneo. En 1996, tras los Juegos Olímpicos de Atlanta, Sellimi se enroló en el Nantes, equipo de la primera división francesa. Sin embargo, su estancia en Francia marcó el inicio de un periodo nada satisfactorio para el jugador. Aunque los aficionados de Nantes le apodaron "El Pulmón" por los muchos kilómetros que recorría en el terreno de juego, nunca logró amoldarse a su nuevo equipo. Tan sólo logró dos goles en 30 partidos jugados y no alcanzó el éxito del que había disfrutado en Túnez.
Tras otra decepcionante temporada en 1997-98, Sellimi abandonó Nantes para fichar por un equipo de la Segunda División española, el Real Jaén. Allí fue donde finalmente alcanzó la forma idónea y consiguió un puesto en la selección tunecina para Francia 1998. De hecho, sus cuatro goles durante la fase clasificatoria fueron los responsables de que el combinado tunecino estuviera presente en el país galo.
En agosto de 1998, fue fichado por el Friburgo de la Bundesliga alemana, donde, junto con Zoubaier Baya y Mehdi Ben Slimane, formó un trío de jugadores tunecinos. Pero también aquí la adaptación fue larga. Durante el primer año, muchos en Friburgo consideraron su fichaje un fracaso, pero durante la temporada 1999-2000 demostró a sus detractores que sus recelos eran más que infundados. A Sellimi no se le había olvidado marcar goles y, de hecho, cuando la Bundesliga entró en el parón invernal, el tunecino lideraba la tabla de artilleros. El último año ha sido desilusionante para Sellimi, quien se perdió la Copa Africana de Naciones en Malí y un número importante de partidos amistosos debido a una pelea con el entrenador Henri Michel.